“El consumo de champagne es un buen termómetro de la economía nacional”

Si tomáramos tan singular medida económica, la única conclusión obvia es que a las cuentas de nuestro país les ha debido ir muy bien en los últimos años. “El consumo de champagne en España está creciendo muchísimo, a ratios de dos dígitos; es fácil que el incremento haya alcanzado el 40 ó 60% en los últimos cinco o seis años”, afirma Monclús.

Pero el responsable LVMH tampoco quiere dar una idea incorrecta de este vino y reconoce que “es un producto claramente de lujo y para permitírselo hay que poder pagarlo. Una economía media o media baja no se puede gastar lo que vale un buen champagne. Para ellos es un vino para las grandes ocasiones, no para cada día como sería el caso de una economía más saneada”.

En cualquier caso, el Comité Interprofessionel du Vin de Champagne, representado en España por el Centro de Información del Champagne, constata que el año pasado las ventas de este vino en nuestro país aumentaron un 27,53%, alcanzando un respetable volumen de 4.571.123 botellas, lo que sitúa a España como el octavo mercado exterior para esta denominación de origen francesa, por detrás de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Italia, Bélgica, Japón y Suiza.

El acelerado ritmo de crecimiento experimentado por este vino en los últimos cinco años ha permitido no ya aumentar en el 40 ó 60% estimado por Monclús para ese período, sino más que doblar el volumen de ventas desde los 2,1 millones de botellas comercializadas en 2003 en nuestro país.

El enólogo de LVMH, entre cuyas marcas se encuentran algunas tan conocidas como Moët Chandon, Veuve Cliquot o Ruinart, lamenta el frecuente error que se comete en España al comparar el champagne con el cava, “cuando son vinos que no tienen nada que ver entre sí. Se elaboran con uvas diferentes, en distinto tipo de suelo, en un clima diferente y con reglamentaciones, como las que afectan al tiempo de crianza mínimo [doce meses el champagne y nueve el cava], también diferentes”. De hecho, aunque frecuentemente el éxito comercial de uno es valorado como el fracaso del otro, lo cierto es que es precisamente Cataluña la Comunidad Autónoma que adquiere la mayor parte, hasta un 33%, de las importaciones de champagne.

Monclús alude a los resultados de una reciente investigación de mercado que explica ese crecimiento tan abultado de las ventas de champagne en España. “Si ante el mercado de vino era piramidal; es decir, mucho volumen de vino de poca calidad y muy poca cantidad de vino de elevada calidad, ahora la representación gráfica se asemejaría a un reloj de arena. Solo interesan las cosas de muy alta calidad, de lujo, o los productos básicos y baratos, pero no las medianías. Es un proceso de dualización del mercado semejante al de dualización social”, explica Monclús.
“En fin –concluye-, se pueden decir muchas cosas, pero cada sociedad tiene el vino que se merece. El vino es un fiel reflejo de la sociedad y la nuestra está claramente marcada por esas dos tendencias hacia la calidad en detrimento de la cantidad y hacia una progresiva dualización”.

El responsable enológico de LVMH afirma que, aparte de motivos económicos, la positiva evolución del champagne en España es también una cuestión de cultura, “la gente se preocupa de beber menos, pero beber mejor” y además aprecia cada vez más las evidentes virtudes gastronómicas de este tipo de vino.
“Es un vino que respeta mucho nuestro cuerpo, es delicioso, no bloquea la boca, tiene mucha complejidad y a la vez mucha elegancia… magnífico para la conversación y para comer”, invita Monclús.

Juan Carlos Prado

Mercado global
El volumen total de ventas de champagne en 2007 fue de 338 millones de botellas, un 5,6% más que el año anterior. El mercado francés absorbió 187 millones, con un crecimiento del 3,67%, y la exportación, principalmente a países de la Unión Europea, 151 millones, con un aumento del 7,3%, según los datos facilitados por el Centro de Información del Champagne. Las expectativas para 2008 en nuestro país apuntan a un volumen de ventas que superará casi con toda seguridad los 6 millones de botellas.

El falso estancamiento del cava
Las ventas totales de botellas de cava ascendieron el año pasado a 224,95 millones, tras crecer un insignificante 0,02% respecto a 2006, según el Consejo Regulador del Cava. Sin embargo, lo que en principio debería ser valorado como una situación de estancamiento, adquiere otro matiz si se tiene en cuenta que dos grandes productores de cava, cuyo nombre no facilitó Gustau García, presidente del Consejo Regulador, han abandonado la producción de bajo precio, apostando por las gamas altas y no por el volumen.

En este sentido, Gustau García opina que el precio de la botella de cava debería estar siempre que fuera posible por encima de los seis euros y nunca en los irrisorios dos euros con que a veces se oferta un producto que no debería estar en el mercado.

En este contexto, las ventas en el mercado español descendieron un 3,13%, debido también en parte al descenso sufrido por las bodegas de fuera de Cataluña cuyas ventas crecieron al calor del boicoteo al cava catalán. Por el contrario, las ventas en el exterior, que representan el 50% del volumen total, aumentaron un 2,6%. l JCP