El desayuno, un clásico de la restauración hotelera

Dentro de los servicios de comidas que se dan en el ámbito hotelero, el desayuno es el que goza de una mayor trayectoria histórica. De hecho, tal y como afirman desde el Hotel Palace en Madrid “es el ingreso que mejor se puede prever, teniendo en cuenta las tarifas vendidas con o sin desayuno” y que, en su caso, puede llegar a significar hasta el 56% de los ingresos del restaurante.
Sin embargo, la primera comida del día, no es aún la mayor fuente de ingresos por alimentación de los hoteles, puesto que tiene que competir con elementos tales como banquetes; o los márgenes que las bebidas dejan en los bares y cafeterías de los hoteles. No obstante, apostar por reforzar la oferta de desayunos dentro de un hotel es apostar casi sobre seguro, siguiendo las tendencias de vida sana y saludable que toma protagonismo en la actualidad.
“Las tendencias son cambiantes, y por supuesto sí se tiende a mejorar los hábitos alimentarios incluso en el servicio de desayunos, además es cierto que de un tiempo a esta parte, el desayuno dentro de nuestros hábitos dietéticos está tomando una importancia vital realizarlo como una de las comidas mas importantes del día”, explican en Blaumar Hotel.
En consecuencia, los establecimientos añaden a su oferta un surtido de alimentos dietéticos y bajos en calorías, amén de algún que otro plato revitalizante, etc.

Diferencias entre establecimientos
Pero desayunar en un hotel es distinto según se hable de hoteles vacacionales o urbanos, de playa o de ciudad, o según el tipo de visitante al que vaya dirigido.
“La principal diferencia entre hoteles urbanos o vacacionales radica en la comercialización de ambos, ya que sus “targets” son diferentes. En desayunos hay diferencias muy reseñables: los vacacionales son mucho más fuertes a nivel de oferta visual y los de ciudad suelen ser a la carta apoyados con un buffet muy minimalista, buena variedad a nivel de embutidos, cereales, fruta, distintos tipos de leche, bolleria, pero muy cuidado”, afirman desde el Hotel Villamagna. Además, añaden, “En los hoteles vacacionales, se tienen contratos firmados con grandes Touroperadores y eso ayuda a saber los gustos de los clientes y la oferta de Food & Beverage esta muy marcada por la nacionalidad de los mismos. En un hotel de ciudad se suele tener una oferta como había explicado anteriormente amplia pero muy selecta”.
Continuando con la distinción entre hoteles urbanos y vacacionales, tal y como explican desde el Hotel Me, en el hotel urbano el desayuno está incluido en algunos casos no en todos y, sin embargo, en el vacacional se incluye en un tanto por ciento mayor. La oferta de producto es diferente también si se habla de la demanda de un cliente extranjero frente a lo que solicita uno nacional. El formato más recurrido es el tipo buffet, aunque en los hoteles 5 estrellas, cada vez más toma protagonismo el desayuno a la carta.
“El desayuno tipo Continental es el más común pero siempre tienes que tener en cuenta los países a los que pertenecen tus clientes. Por ejemplo, los japonenes desayunan pescado, los anglosajones lo hacen con un aporte calórico mayor… Nosotros por realizamos hace dos años unas encuestas entre nuestros clientes para conocer qué era lo más valorado en un desayuno para ellos y conocer su valoración sobre el nuestro. Muy curioso fue averiguar que los clientes valoran mucho el show cooking en los desayunos con realización en vivo de tortillas y huevos por ejemplo”, dicen desde el hotel InterContinental Madrid.

Desayunos en Paradores
Uno de los rasgos característicos de la oferta gastronómica de Paradores Nacionales es el buffet de la mañana en el que se intenta transmitir “una experiencia, una emoción”, basadas en la calidad y la calidez de un despertar sensorial y gourmet. De hecho, las tres premisas sobre las que se asientan los desayunos de Paradores son la citada calidad, la cercanía y la experiencia sensorial. Siendo ésta última la encargada de aportar al usuario un valor añadido, ya que desayunar se convierte en una experiencia emocional que hace hincapié en lo apetitoso del producto: “un día tierno, dulce y esponjoso, que sepa a bizcocho”; “un día crujiente y con carácter, que sepa a pan con tomate”; “un día con una chispa especial, que sepa a fresas y champán”; o “un día como cuando eras niño, que sepa a miel y mantequilla”, resaltando estos conceptos con aromas a café y bollería y caramelos de café con leche en una lechera, que acentúan la experiencia. Además, tal y como lo definen ellos mismos, “un desayuno equilibrado es sinónimo de salud y energía” y por esa razón el diseño que del mismo ha realizado la marca pasa por abarcar una oferta variada, que incluye todo tipo de lácteos, cereales, fruta, platos calientes, zumos, bollería… con el objetivo de cubrir todas las necesidades en la primera comida del día, que puede disfrutarse tanto en buffet como en la propia habitación.
Un ejemplo de este buffet es el del Parador de Aiguablava que está compuesta por 108 productos y elaboraciones cuidadosamente seleccionados. Este buffet comienza por una extensa variedad de zumos, fruta fresca y ensaladas variadas, donde podrá componer la suya propia, así como una amplia propuesta de bollería, mermeladas y repostería de primera calidad. La segunda zona está dedicada a la presentación de embutidos y quesos de la zona del Baix Empordà, como los conocidos Bull Blanco y Negro, y una muestra de diferentes embutidos Ibéricos. A continuación, una variada oferta de huevos en sus diferentes versiones La oferta se completa con tres opciones se ofrecen en los platos calientes y una presentación de ahumados, junto con los panes de Paradores. También se incluye un buffet dietético.
En la actualidad, Paradores de Turismo posee aproximadamente un centenar de restaurantes, algunos de ellos temáticos, además de más de doscientas salas donde celebrar banquetes y encuentros familiares. Ubicados en edificios emblemáticos, los restaurantes, salones, bares y habitaciones de la red ocupan espacios singulares en castillos, palacios, monasterios y parajes naturales privilegiados.