En buenas manos

Para Cristina Callejón, responsable de higiene de la marca, “por una parte, los restauradores están muy concienciados de la importancia de la higiene, pero no es su especialidad y desean que un profesional les asesore en cuanto a soluciones más higiénicas y con mantenimiento más sencillo. Esto exige la búsqueda de soluciones globales, de modo que no se elija un dispensador de alta capacidad junto a un papel higiénico que haya que reponer varias veces al día, por poner un ejemplo. Ello enlaza con el segundo aspecto: hay una exigencia de coste en uso óptimo, es decir, el cliente admite emplear una solución con un coste de adquisición superior si tiene mayores prestaciones, pero a largo plazo debe ser más rentable. Y esto hoy en día es factible si se cumple el punto anterior”.

Formación
La formación, es otra de las exigencias de los clientes, por lo que, según explica Callejón, “Kimberly-Clark Professional ofrece algunos consejos sobre cómo lavarse las manos correctamente, a lo que se suma el encargo de estudios para determinar cómo mejorar aspectos relativos a la higiene o conocer las impresiones de los consumidores. Los resultados se plasman en una documentación clara y manejable que se entrega al personal de la compañía y a los distribuidores (…) Además, tenemos programas de formación destinados a la red de ventas de nuestra distribución”.

Entre las recomendaciones que Kimberly-Clark hace a los restauradores está la de establecer un punto de lavado/secado por cada diez metros cuadrados de cocina.

Hablando de los productos que la marca pone a disposición de los restauradores, la responsable de marketing de la empresa distingue dos ámbitos en torno a las extremidades superiores, el del lavado de manos propiamente dicho y el de protección de los alimentos ante el contacto manual. En este último caso, las posibilidades que ofrece Kimberly-Clark son los guantes de látex natural reutilizables libres de polvo – para eliminar los efectos secantes que éste tiene sobre la piel -, y los guantes de nitrilo azul que evitan las reacciones alérgicas que algunas personas tienen hacia el látex.

Productos
En cuanto a jabones, existe uno de uso frecuente -más recomendado para los aseos del público- y otro antiséptico -más adecuado para cocina-. Ambos se insertan en cartuchos que se instalan en un dispensador antigoteo y no obstruible. “Existen dos gamas de dispensadores llamadas Ripple y Aqua. Ambos son válidos para aseos y cocinas, aunque para éstas se recomienda Aqua por carecer de aristas, uno de los detalles que se tienen en cuenta para evitar refugios de microorganismos perniciosos para la salud, como explica Callejón: “Tienen la parte superior curva para evitar que se depositen objetos o suciedad y lleva el indicador de consumo perfectamente integrado”.

Dispensadores
La gama de dispensadores también incluye productos que expiden toallas secamanos desechables. Kimberly-Clark promueve este sistema o el llamado No-touch, de toallas en rollo y de capacidad para hasta quinientos secados. “En ambos casos optamos por las toallas desechables porque son la forma más eficiente de eliminar las bacterias de las manos”, opina Callejón, quien cita a continuación un estudio publicado hace unos meses por la Universidad de Westminster (Inglaterra), del que se desprendía la conclusión de que el uso de secadores de aire caliente multiplica en un 255% el número de bacterias existentes, mientras que los sistemas de toallas desechables reducen esta cantidad en un 58%. (http://www.kcprofessional.com/es/). l