Expo Zaragoza 2008

Más de setenta puntos de venta de restauración habrá en Expo Zaragoza 08, ocupando 20.000 m2, más otros 25.000 de terrazas. No es para menos, cuando se espera una media de 68.000 personas al día, durante tres meses, es decir, más de seis millones de visitantes. Conscientes de lo que supone este volumen, la Sociedad Estatal Expoagua sacó a concurso cinco grandes lotes de restauración. Cada uno de ellos incluía un restaurante de comida rápida (700-1000 m2), un autoservicio (1.000-1.500 m2) y cinco quioscos (de 65 m2 cada uno. Monoproducto en la mayoría de los casos). La U.T.E. (unión temporal de empresas) formada por el Grupo Cantoblanco y Hostelería Unida Dos se adjudicó un par de lotes. Otros tantos han ido a parar a la U.T.E. del Husa con la Cadena Menta. Y el último de ellos, ha recaído en la empresa italiana especialista en restauración colectiva Milano Ristorazione. Los operadores se han encargado de tematizar el espacio interior de cada uno de los puntos de venta mencionados, mientras que el exterior ha sido responsabilidad de Expoagua.

Los países muestran su gastronomía
Pero la idea de los organizadores va más allá de la comida rápida y económica, pues los que busquen mayor nivel de sofisticación, existe la opción de alguno de los espacios gastronómicos que existen en los pabellones de los participantes. Veinte del centenar de países que acuden, han confirmado que mostrarán al mundo ser arte culinario. Los organizadores de esta Exposición Internacional han dispuesto que los expositores puedan dedicar a estos menesteres hasta un 20% de sus dependencias para actividades comerciales y de restauración. “En la oferta de los pabellones de los participantes oficiales prima la variedad, el contenido, la cultura y tematización propia de cada país y el servicio a mesa”, explican desde la Sociedad. Cada país otorgará la gestión de su restaurante a la empresa que crea conveniente y fijará los precios con la supervisión de Expoagua, al igual que sucederá con cada Comunidad Autónoma. Para Francisco Azlor, responsable de restauración de Expo Zaragoza 2008, no existe temor a que estos se desboquen ya que “ni los países ni regiones españolas persiguen un objetivo económico en sus restaurantes. Se trata más de promocionar y difundir su cultura que de un tema comercial”. Azlor prevé que uno de los espacios gastronómicos de mayor éxito de la muestra sea precisamente el de las autonomías, en el llamado edificio Ranillas. Estará en la planta de calle y parte del sótano. El fin es que cada una de ellas muestre sus especialidades. Y para ello disponen de una cocina, un espacio de venta y un almacén, mientras que el comedor de 2.285 m2 (852, de los cuales serán exteriores y cubiertos por un toldo) y 1.264 asientos será compartido por todas ellas.

Este ambicioso dispositivo gastronómico se completa con los establecimientos de edificios emblemáticos. La Torre del agua cuenta con el Nube Bar a 72 metros de altura, convertido en mirador privilegiado.Todavía o está adjudicada su gestión. Lo mismo ocurre con el Palacio de Congresos o los bares del Anfiteatro. En cambio, sí se sabe ya que el capítulo gastronómico del Acuario fluvial será gestionado por el grupo Bokado y que los servicios de catering dependientes de Expoagua que se ofrecen en la llamada Cubierta Vegetal están en manos de tres empresas: la U.T.E. formada por Paradis y Zarpar, por un lado; y Prats Fatjó, por otro.

En cuanto a los no gestinados directamente por los organizadores, el Pabellón de España, responsabilidad de la empresa estatal Exposiciones Internacionales, a confiado en el restaurador navarro Enrique Martínez (restaurante Maher). Del de Aragón, que gestiona una sociedad creada por el gobierno regional, se hará cargo la compañía zaragozana La Bastilla.

Reciclaje
Lo cierto es que Zaragoza ha puesto mucha carne en el asador en infraestructuras y edificios que den relumbrón a la Expo como para después desaprovecharlos, así que la mayoría de las construcciones pasarán tras la clausura el 14 de septiembre a manos de instituciones aragonesas. Por ejemplo, el Pabellón de Aragón será reconvertido en Consejería, el Acuario seguirá en pie como tal, y muchos pabellones de participantes, propiedad de la organización, integrarán un futuro parque empresarial una vez despojados de su temporal contenido.

No obstante, la zona fast food se ha compuesto con arquitectura efímera que comenzará a desmantelarse una vez finalizada la muestra. “Una de las dificultades de estos locales es que tienen que conseguir rentabilidad en sólo 93 días”, explica el portavoz de Expoagua, añadiendo que se pretende además revender los quioscos de fast food para reubicarlos en otros lugares de la Capital del Ebro.

Y para satisfacer las necesidades más perentorias, habrá instaladas cuatro máquinas de vending de agua, refrescos y bebidas calientes en la parte trasera de cada uno de los quioscos fast food y otras 32 máquinas repartidas en la zona de empleados, algunas de las cuales contienen además alimentos sólidos. Todas ellas gestionadas por la compañía Vat vending.

La exposición abrirá sus puertas a las diez de la mañana y la organización ha estipulado un horario mínimo de funcionamiento para cada uno de los locales que ha sacado a concurso en función de este hecho y del área del recinto donde estén ubicados. Por ejemplo, todos los establecimientos de comida rápida deben estar abiertos, al menos, de once de la mañana hasta las dos de la madrugada, y los autoservicios de doce del mediodía hasta la medianoche.

Cabe señalar que, además de los medios de pago habituales, en todos los establecimientos del recinto se podrá hacer con la Tarjeta Fluvi Plus, expedida por Ibercaja y destinada a compensar, por un sistema de puntos, el buen comportamiento medioambiental de sus titulares. La Tarjeta Fluvi normal no se puede utilizar para estos menesteres, ya que sólo sirve sólo como entrada y en la utilización de medios de transporte.

Y para los currantes,…
… el comedor laboral. Desde finales de 2005 el grupo Husa se había encargado de su gestión. Expoagua prevé que hasta 7.350 personas trabajen en el recinto de Ranillas durante los tres meses de celebración: personal de los participantes, plantilla de Expoagua, contratistas, operadores, artistas y voluntarios. Durante la fases previas y posterior, esta cantidad baja hasta aproximadamente los dos mil usuarios para este comedor laboral de autoservicio. El horario de atención al público de la estancia, de 1.313 metros cuadrados – cocina incluida -, va de las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Se calcula que servirá 1.900 comidas y 1.250 cenas diarias (doblando mesas). Expoagua ha fijado en los pliegos de condiciones el precio máximo para el menú: 6,5 euros, así como para otros artículos. Así, un bocadillo caliente costará 2 euros, un sándwich, 1,5, un café, 95 céntimos y cualquier refresco se podrá comprar por 1,1 euros. También habrá menú para celíacos y diabéticos. (www.Expo Zaragoza2008.es) l
Elia García

Restauración solidaria y con conciencia medioambiental
Y para ser consecuente con la filosofía que mueve esta Exposición, la Sociedad Expoagua exige para los operadores de restauración el cumplimiento una serie de requisitos medioambientales. El primero es minimizar el uso de materiales de usar y tirar. Pero además, hay que detallar el proyecto de desmontaje y prever el destino de los materiales para intentar reciclar al máximo, utilizar maquinaria eficiente desde el punto de vista del consumo eléctrico y del de agua, vehículos poco contaminantes para la distribución o asegurar la recogida selectiva de aceite de cocina. En sus concesiones, además, los organizadores han implantado el sistema de vaso reutilizable. l Elia García