Festivales de música

Viña Rock: 60.000 asistentes; Fib: 35.000; Bilbao BBK Live: 43.000, (contando todos los días que duran)… Hordas de jóvenes se reúnen fin de semana sí, fin de semana también en algún punto de la geografía nacional cuando llega el calorcito en torno al guitarreo o los ritmos étnicos o electrónicos, en su defecto. Desde la mañana hasta la madrugada, y en ocasiones durante varios días, se suceden conciertos al aire libre. Algo tendrán que comer y beber estas multitudes…

El enfervorecido público de estos macroeventos musicales que han proliferado como setas en los últimos años, apenas gasta minutos en pillar algún bocata o pizza en los puestos cercanos a los escenarios; comida para engullir sobre la marcha y apta para bolsillos juveniles. Lo más común es que los responsables de los stands alquilen un espacio dentro del recinto donde tienen lugar los conciertos a la organización y que gestionen con total libertad su negocio.

También es habitual, cuando el recinto festivalero está en el casco urbano, que los asistentes al evento salgan a comer a los restaurantes de la zona.

El backstage es otro cantar. Para los artistas y el personal de organización, es bastante común contratar un catering o llegar a acuerdos con los establecimientos hosteleros de la zona.

En cualquier caso, la comida para los organizadores de los macrofestivales, se plantea más como un servicio que como un negocio. No así la bebida, que sí suelen gestionar directamente.

Rápido y variado
La firma Last Tour International organiza tres grandes festivales a lo largo del verano. El primero es el Bilbao BBK Live, que este año hará las delicias de los más heavies durante los dos últimos fines de semana de julio. En su primera edición, el año pasado, logró reunir a más de cuarenta mil almas (contando todos los días) en Kobetamendi, un espacio natural de 110.000 metros cuadrados, próximo a la urbe bilbaína. Telepizza es la única compañía de restauración moderna que aprovecha este escaparate para instalar un puesto desde el que sirve sus productos. Además de éste, se instalaron uno más de kebaps y otro de bocadillos.

Para los artistas, su equipo y los empleados de organización, en cambio, suele contratarse algún catering que sirve entre setenta y noventa comidas diarias. “Es un menú tipo self service de tres primeros platos, tres segundos y postres. Suelen ser platos normales: potajes, verduras, lasaña, pollo, pescado,…”, explica Lierni Mendizábal, del departamento de prensa de Last Tour International, al tiempo que habla de algunos casos especiales: “lo que pasa a veces es que cada banda pide su propia comida para antes y después del concierto, pero ésta se da en camerinos y está compuesta de cosas para picar, sándwiches, bebidas varias… La mayoría piden marcas y productos muy concretos. Eso lo pasan en el Ryder (la lista de peticiones de cada artista)”.

La organización es similar en el Azkena Rock, que se celebra en Vitoria a finales de agosto y el año pasado reunió 44.000 almas, y el Santander Summer, con 34.000, organizados ambos también por Last Tour Internacional y cuyos respectivos carteles aún no se han confirmado.

Sonorama cocina
En cambio, Art de Troya, organizadores del Sonorama (17 y 18 agosto), que este año, por primera vez, se celebra en el recinto ferial de Aranda de Duero (Burgos), se ocupa de la comida de los músicos, técnicos y personal de la organización, sin recurrir a ayuda externa. “Antes contratábamos un catering, pero nos salía muy caro. A los artistas a veces les pagábamos el restaurante, pero el año pasado empezamos a hacerlo nosotros”, dice Laura Tobes, presidenta de la asociación cultural sin ánimo de lucro Art de Troya, y aclara además que el cambio de ubicación y el que muchos de los asociados a la organización hayan trabajado en hostelería, ayuda a la hora de tomar las riendas de la cocina. Los platos elaborados son sencillos, según Tobes: ensaladas, pasta, verduras,… Con un equipo de cocina básico, se da salida a unas sesenta comidas diarias, cenas inclusive. “No es habitual en los festivales, pero todos los grupos salieron encantados el pasado año”, añade.

De cara al público, sin embargo, no se cocina nada. “La gente viene con sus puestos, lo montan y nosotros les alquilamos el espacio”. Cree Tobes que los establecimientos de la ciudad también se benefician de la afluencia de público, y las bodegas arandinas, con las que Art de Troya mantiene un curioso acuerdo: “El bono de dos días incluye almuerzo en las bodegas de Aranda. Allí damos vino de la Ribera del Duero con chorizo y morcilla”, cuenta Tobes.

En el año 2006, que se contabilizaron 12.000 personas entre los dos días. Había stands de bocadillos, pizza, crepes, y vegetariano. Este tipo de comida, es muy demandado por el público y las bandas extranjeras.

Beber es un gran… negocio
También hay stand para vegetarianos en el Leyendas del Rock, que se celebra en Mazarrón (Murcia) del 9 al 11 de agosto, además de kebaps, perritos calientes, etc… Se espera que se den cita en estos dos días entre siete y ocho mil personas. La compañía Sufriendo y gozando, cuyo máximo responsable es Marcos Rubio, organiza ésta y otras dos citas musicales en la provincia: el Lumbreras Rock, en Puerto Lumbreras (28 y 29 de septiembre), y el Lorca Rock, en la ciudad de la que ha tomado prestado el nombre. Este último se desarrolla en una sola jornada (2 junio) en la que previsiblemente se concentrarán unos nueve mil “cañeros” espectadores. En este festival, de acuerdo con Rubio, únicamente existe un enorme puesto de comida con plancha que manejan miembros de la propia organización, mientras que en las otras dos congregaciones rockeras citadas anteriormente, se instalan entre diez y quince stands para papear sin perder comba. Pero en el Lorca Rock lo más impresionante es la barra de bebida, de acuerdo con Rubio: “La más grande fue la de 2005, con la presencia de Iron Maiden. Teníamos 85 personas sirviendo simultáneamente y dimos salida a 350 barriles de cerveza”. Ese mismo año, se sirvieron también 12.000 kilogramos de comida. “Sin la barra, los festivales no podrían sobrevivir”, asegura el portavoz de la organización, quien agrega que dependiendo de la climatología, la bebida puede representar entre un quince y un dieciocho por ciento de los ingresos. Similares porcentajes ofrece Laura Tobes, de la organización de Sonorama. Para el responsable de Sufriendo y gozando, a pesar de ser un capítulo indispensable, no todos los festivales cuidan este servicio. “En muchos hay un buen cartel y la atención en barra es terrible, tardan una hora,… Nosotros eso lo tratamos bien. Tenemos un servicio ágil y no abusamos de precios”.

Mientras, para la zona de backstage, Rubio afirma que cuando la banda mueve mucho personal, sí se recurre a caterings externos, en otros casos, ellos mismos compran algo preparado. “No cocinamos. Vamos con prisas”, concluye.

En manos de otros
La Mota Ediciones, editora de la revista Freek Magazine, se estrena este año en el ruedo festivalero con el Festival Freek, del 13 al 15 de julio en El Puerto de Santa María (Cádiz). Allí se darán cita unas dos mil personas, según la organización. Todo el tema de stands lo han dejado en manos de El Barsito. Para Tali Carreto, de la organización, merece la pena dejar que otras manos sean las que alimenten al público: “No puedes meterte en follones porque necesitas carnets de manipuladores y demás y no reporta mucho beneficio”. Por otra parte, “al celebrarse en el centro de la ciudad, a diferencia de otros festivales, está rodeado de bares, restaurantes y demás. Es fácil escaparse y comer algo”. La misma empresa que gestiona los puestos, se encargará también de un catering para los grupos de rock y organización. Además, hay pactados menús con algunos bares de la ciudad. “Se reparten bonos entre los artistas para que los canjeen por comidas y cenas”. l
Elia García

Las cerveceras se ‘enrollan’ con el público joven
No cabe duda de que cerveza y música es una gran combinación y muchas marcas de este dorado brebaje han visto en los festivales una vía muy directa para llegar a los jóvenes. Y por descontado, que tienen presencia predominante en las barras. El caso más conocido es el Fib Heineken, una de las citas imprescindibles para los amantes de la música indie, (del 19 al 22 de julio). Por su parte Estrella Galicia tiene mucho que decir en el Festival do Norte, celebrado el 18 y 19 de mayo en Vilagarcia de Arousa (Pontevedra), con Deluxe o Lori Meyers, entre lo más destacado de la música indie nacional. Estrella Damm por su parte, se decanta por el Primavera Sound de la Ciudad Condal, dedicada a la música electrónica.

Y no sólo las cerveceras. Con un público habitualmente más maduro, algunos bodegueros se atreven a adentrarse también en el terreno musical. Vijazz Penedés se define como un gran maridaje de vinos del Penedés y música jazz. Se celebra del 29 de junio al 1 de julio en Villafranca del Penedés (Barcelona) y entre los tres días calcula la presencia de 50.000 personas congregadas en torno a conciertos gratuitos de artistas como Eddie Palmieri o Benny Golson.

Otro ejemplo es el del Consejo Regulador de la D.O. Somontano que organiza desde hace años un evento “musicalvinícola” que en ediciones anteriores contó con la presencia de artistas como Melendi, Joaquín Sabina o Bonny Tyler. A falta de confirmar el cartel de este año, lo que sí sabemos son las fechas y el lugar: del 2 al 5 de agosto en Barbastro (Huesca). (www.festivaldonorte.com) (www.fiberfib.com) l E.G.G.