“Hay dos clases de interioristas, los ambientadores y los creadores”

Luis Galliussi está avalado por una larguísima trayectoria profesional de entre la que destaca el haberse hecho cargo de proyectos para firmas de renombre como Cartier, Nike, Loewe o Dior, por citar algunos ejemplos; o haber recibido multitud de distinciones por su trabajo. Dentro del ámbito de la restauración, ahora llega a Wagaboo, para marcar una nueva etapa en cuanto a imagen, definida por una estética mucho más urbana que la que poseía la firma y el aporte de mayor sofisticación.
“Lo que le he aportado a Wagaboo –explica el propio Galliussi- es, sin duda, primero un trabajo muy muy cercano a los Domínguez, sus propietarios. Y, después, el haberle dado la vuelta al concepto para que deje de ser un restaurante moderno, pseudo oriental, y de menor calidad de ejecución… en eso es bastante diferente a los anteriores”. Así, la estética se vuelve mucho más urbana, reivindicando en el primer local del que se ha hecho cargo (Las Tablas, Madrid), el estar situado “en una zona en la que hasta no hace mucho había chabolas”. El local se caracteriza por chapas onduladas de Cinc, grafitis, iluminación a veces una simple bombilla y en otros casos con Led y hasta por unos puntales, a modo de andamio, que crean el efecto de una obra inacabada, como “un homenaje a la explosion constructiva de la zona”.
Lo que no explica Galliussi es si con respecto a los materiales usados en el proyecto de Wagaboo ha seguido su política, en tanto en cuanto que afirma que “los materiales me gustan todos. Suelo no estar contento con los que conozco y me me gusta reinventarlos. Últimamente me curro mucho la iluminación con led porque no consume, es fría y de cero mantenimiento. También me gusta utilizar las pinturas MC a base de pigmentos minerales y ecológicas”.

Peculiaridades Galliussi
Existen diversas variables que distinguen a este interiorista de otros estudios de decoración. La primera, tal y como él mismo manifiesta, es el no trabajar para nadie con quien no exista una buena química, o que el diseñador intuya que no vaya a saber sacar lo mejor de él. Químicas aparte, Galliussi afirma que le gusta seguir muy de cerca sus trabajos, que siempre dota de un altísimo porcentaje de creatividad.
“Yo siempre digo que hay dos clases de interioristas: unos que son ambientadores y otros –de los cuales me concidero y de los que hay muy pocos-, los creadores”.
Con esta filosofía, no han sido pocos los que han decidido confiarle sus proyectos. Es el caso de, por ejemplo, Grupo Mallorca, que Galliussi recuerda de forma muy vivida:
“Hace muchos años, Grupo Mallorca me confió la imagen de un restaurante llamado Nilo que estaba en la calle Ortega y Gasset, esquina con Claudio Coello. Me enorgullece que una marca tan española, tan madrileña, decida cambiar su imagen en un nuevo restaurante y me llame a mí, que confie en mí. Como siempre fue un mix de elementos típicos de mi estilo. Confiaron en mí completamente y tuvo un éxito inmediato”, rememora Luis Galliussi.
Así, en el momento actual, aparte de Wagaboo, a Galliussi se le plantean interesantes desafíos de los que hacerse cargo, como, por ejemplo, en la imagen de un nuevo Resto-cockteleria “Le Cabrera”, que saldrá de las manos del coctelero Diego Cabrera y el chef Sergi Arola. Además, “junto a otros socios, abriremos totalmente reformado y diseñado por mí el Restaurante Negro de Anglona (calle Segovia 13). Éste es totalmente negro y uno de los postres llevará mi nombre y se tomará con los ojos vendados. Negro ha sido nominado por su diseño por la revista Wallpaper como uno de los mejores del 2008”, explica Galliussi.
“Un restaurante exige, sobre todo, el poder tener una vejez digna y de fácil mantenimiento, añade el diseñador, porque tiene una asiduidad de público constante. En mi opinión, las ciudades más punteras en esto son Nueva York, Buenos Aires, Londres… no sólo por la decoración, sino por las propuestas gastronomicas también. Suele estar muy unido: la comida, la estética, la música, la gente que lo visita…