“Hay que perder el miedo a entrar en un hotel de cinco estrellas”

Pero, vencer este miedo no es fácil. Como asegura el directivo, todavía existe mucha idea preconcebida, por parte del público ‘de la calle’ con respecto a los cinco estrellas ya que, a muchos usuarios, el simple hecho de que éstos posean, por ejemplo, la figura del portero que les recibe, ya les ‘echa para atrás’. Un hecho sobre el que todavía hay que seguir trabajando.

“En el restaurante del InterContinental puedes comer por un precio medio de 50 o 55 euros con bebida incluida. En cualquier sitio de gama media-alta de la calle vas a tener ese precio. Y nuestra calidad, tanto del servicio como de la comida es excelente. Porque en un hotel de cinco estrellas, la calidad, la seguridad, el servicio, se tiene garantizado. Obviamente somos más caros que un cuatro estrellas, que un tres estrellas o que el bar de la calle, pero también hay que valorar lo que se da a cambio: la música de piano, la tranquilidad, el servicio, el ambiente…”, manifiesta Garrido.

Y es que en el InterContinental saben de lo que están hablando, ya que se trata de uno de los establecimientos de referencia en la capital. En consecuencia, su departamento de Alimentación y Bebidas aúna todo el saber hacer que le otorga el ser un clásico, amén de la capacidad de adaptación a las novedades de los más grandes.

“Nuestro departamento es uno de los más complejos del hotel ¿Por qué? Lo primero por número de personas que trabajan en él (unas 95 fijas, que aumentan si hay algún evento); segundo, por la complejidad para adaptar a ese personal a las nuevas tendencias es otro factor; porque se manipulan muchísimos alimentos y se trata con muchísimos clientes y con cada uno de ellos el trabajo es completamente distinto… Pero la ventaja de todo esto es que no existe la monotonía, no te aburres”.

El brunch como punto de referencia
El departamento de Alimentación y Bebidas es el responsable del buen funcionamiento no sólo del servicio de habitaciones, sino del bar del hotel, del restaurante y de todo lo relacionado con banquetes y eventos, que se celebran en sus quince salones. Por supuesto, también lo es de la iniciativa creada hace casi diez años y que ya se ha convertido en una referencia dentro de la restauración de la capital: su brunch dominical.

“Es una de nuestras principales referencias. Cuando a la gente le dices que trabajas en el InterContinental te contestan ‘¡Ah, donde el brunch!’. Es un referente nuestro. Todos los domingos tenemos una muy buena aceptación, y el secreto ha sido no bajar la calidad. Apostar por calidad, calidad, calidad. Y la gente que viene es la mejor publicidad. Ni anuncios, ni revistas, ni nada de eso: la mejor publicidad es el boca a boca. Cada cliente convoca a usuarios nuevos, gente que repite. Cuando ves que viene gente muy importante de otros ámbitos, tanto económicos y deportivos y te los encuentras ahí, es señal de que no lo estás haciendo del todo mal”, expone Garrido.

Uno de los secretos de su éxito estriba en haberlo adaptado al uso español, ya que el horario comienza a las 13:30. Ligado a eso, otro de esos secretos es el que es prácticamente un buffet, como explica el propio Garrido: “Es como un buffett aunque también le hemos añadido algunos productos típicos del desayuno, como los huevos Benedictine, que los hacemos fantásticos, para poderlo llamar técnicamente brunch. Tiene más de doscientas referencias, con lo que es imposible probarlo absolutamente todo”. Tanto más imposible en cuanto que los platos principales suelen cambiarse cada semana.

Pero el brunch es sólo una de las bazas con las que cuenta el InterContinental a la hora de recabar clientes de la calle. Otra de dichas bazas es su restaurante, donde el cliente de la calle se da cita, sobre todo, a medio día. Por la noche, el local se nutre de público hospedado. Entre unos y otros, la misma percepción: que está disfrutando de una oferta de calidad.
“Ha cambiado la noción de que en los hoteles se comía mal, y tiene su lógica: un restaurante de la calle puede cerrar el domingo, el lunes, o cuando sea y, entonces, el género que compras el viernes, el martes no está en condiciones de servirlo. Nosotros abrimos todos los días 24 horas. Por ejemplo, el pescado que compras el viernes, lo vendes el sábado seguro. O bien en el almuerzo, o en la cena, o en el brunch, o en el comedor de personal… El género siempre es fresco, lo que no te puede garantizar un restaurante de calle. Y son modas: ahora si se quiere ir a un buen restaurante muchos de ellos se encuentran en los hoteles”.

Momentos de consumo
De cara a 2014, Garrido destaca que los retos por los que atravesará el InterContinental pasan por intentar que éste sea un año “normal”, sobre todo en lo que respecta al segmento de ‘banquetes’, uno de los brazos de Alimentación y Bebidas más perjudicados por la crisis. Éste “Sí ha sufrido bajada de precios. Es más, lo que antes no era habitual, ahora es lo corriente: el hotel ya no pone los precios a ese servicio sino que el cliente pone el precio y el hotel se adapta. Además, por ejemplo, ahora mismo ocurre lo que nunca: en cuanto a bodas, en un año normal, ahora mismo estaríamos hablando de las bodas de 2015. A día de hoy, todavía estamos cerrando bodas para este año. Eso no es normal en este gremio, o no ha sido normal hasta ahora”.

Además, el hotel fomentará la ampliación de los momentos de consumo y la entrada de público de la calle, con una potenciación del afterwork, que tendrá lugar aproximadamente en primavera, aprovechando la terraza.

“Tenemos una terraza magnífica en plena Castellana, que es una desconocida, y nuestra intención es potenciarla en el mes de febrero, marzo, que empieza el buen tiempo y fomentar el afterwork”.

Esta oferta se sumará a la del bar, de cuyo funcionamiento los responsables del hotel se hallan muy satisfechos, puesto que es una zona en la que el usuario se siente como en casa, disfrutando de copas elaboradas con las mejores marcas, de compañías tales como Pernod Ricard, pero que de momento no se ha encaminado tanto a ese afterwork “Sino al momento en el que el hospedado regresa al hotel después de haber pasado el día fuera. Más aún en invierno. Lo hacemos muy confortable, como estar en casa. Los camareros son gente muy agradable, que fomentan esa sensación en el cliente. Es un muy buen sitio para estar. Pero la intención es fomentar el afterwork en primavera de 2014 y buscar más al cliente de la calle”. JAna I. García