Hoteles de lujo que navegan

Los Hoteles de tierra de 5 estrellas han dejado de ser la única opción para hospedarse durante las vacaciones: los cruceros de lujo se están aproximando –a un 40% de anual- a un ritmo que acelera aún más las prestaciones y servicios que estas navieras como Crystal Cruises, Regent Seven Seas Cruises, Seabourn, Wind Star o Holland America Line –evaluadas a nivel internacional como las mejores y únicas en los conceptos de lujo- ofrecen a sus pasajeros.
Si nos ceñimos a los parámetros básicos que hablan de “lo mejor de lo mejor”, podemos hablar del lujo del tiempo libre, la libertad de decidir; optar a los mejores productos del mundo; espacio interior y exterior; atención personalizada, gastronomía cinco tenedores… tal vez podríamos acercarnos un poco más si consideramos que el nuevo lujo se ha personalizado, ha dejado dos o tres pasos atrás a la ostentación para entrar por los poros de la piel.
Estos barcos son verdaderos hoteles de 5 y 6 estrellas sobre el mar; auténticos hoteles flotantes a los que se añade la ventaja de que llevan poco más de 800 pasajeros, que pueden visitar los puertos y países más exóticos del mundo en quince días o menos: el número exacto de huéspedes que les permite tener una persona de tripulación por cada pasajero, lo que nunca se logra en un hotel.
Estos alojamientos son ahora mucho más que el lugar para hospedarse. Son destinos de vacaciones en sí mismos. Todo es posible y aún más de lo que suelen saber los viajeros.
Con completos servicios de wellness, ocio, deporte… a bordo, la lista de prestaciones que ofrecen es tan amplia que permite que muchos pasajeros –cada vez más- realicen estos cruceros con el sólo objetivo de renovarse física y mentalmente. Por ejemplo, con las clases de golf privadas de TaylorMade, la mayor compañía del mundo de lecciones de golf, un huésped del crucero puede participar en seis o siete abiertos de golf de Inglaterra o Irlanda, en un solo viaje.

Gastronomía de alta calidad
En cuanto a la gastronomía, es de tan alta calidad que basta sólo con el ejemplo de Crystal Cruises, que tiene a bordo de sus barcos los restaurantes del galardonado Chef internacional Nobu Matsuhitsa, maestro creador de las técnicas del sushi y exportador del concepto de alta gastronomía japonesa-peruana, que posee 24 restaurantes en el mundo y 22 estrellas Michelin. Y, a bordo, sus chefs despliegan el arte de los mejores pescados del mundo, con verdaderas obras de arte gastronómicas, además de gastronomía italiana, restaurantes con tepanyaki que cocinan frente a los pasajeros; bufets de caviar y champagne a discreción.
Por dar ejemplos, la cocina de Michel Bras está presente en otra de las navieras o la de la Academia de Gastronomía francesa Le Cordon Bleu, como en los cruceros de Regent Seven Seas, y la cocina del chef Charlie Palmieri en Seabourn.
Mientras, las bodegas de estos hoteles de lujo flotantes destacan por poseer los más selectos caldos del mundo: hasta doscientas etiquetas seleccionadas de colecciones numeradas y muchas de ellas adquiridas en subastas de Christie´s en Londres, servidas por sommeliers de nombre internacional.
Las suites pueden alcanzar hasta los noventa metros cuadrados, siempre con servicio personalizado y los más altos standards de confort. Muchas se encuentran en lo más alto de los barcos con amplias terrazas privadas, jacuzzi y cocina privada, lo que permite que los chefs puedan preparar sus platos en exclusiva para estos clientes.
Discotecas, casinos y hasta el lujo de poder optar por excursiones privadas en tierra, que permiten acceder a estos privilegiados huéspedes a veladas privadas con música clásica en las ruinas de Éfeso o en las Pirámides de Egipto; cenas de gala en palacios venecianos o castillos irlandeses. Así son los novísimos hoteles de lujo sobre el mar que superan con creces en servicios a los mejores hoteles del mundo. l