JJ.OO. Pekín 2008

Pekín pilla un pelín retirado de Pucela. En concreto, 9.176 km que no han supuesto ningún obstáculo para Francisco Martínez, el chef del restaurante vallisoletano La Criolla. Más bien un aliciente. Hasta allí se marchó para ofrecer las comidas de la Casa de España que el Comité Olímpico Español (Coe) y la delegación Madrid 2016 han instalado en la ciudad olímpica para sus invitados. Nada nuevo para él que ya hizo lo propio en Atenas, Sydney y Atlanta.

La llamada Casa de España está ubicada en un club privado de Pekín, alquilado por el Coe y Madrid 2016 especialmente para la ocasión. Por allí pasará lo más granado de la representación española, desde los miembros de la Casa Real, hasta el alcalde de la capital, la directiva del comité olímpico, prensa, invitados de toda clase y condición y los deportistas españoles en sus días de descanso. Estos últimos son alimentados en la Villa Olímpica. El país anfitrión se encarga de ello durante el tiempo que dura la competición, pero cuando quieren sentirse como en casa, nada mejor que este lugar donde encuentran platos y productos de la tierra, desde embutidos, a legumbres, espárragos,… “Se trata de representar a todas las regiones. Hacemos una carta en la que se pueden encontrar paella, gazpacho, jamón,…”, comenta Martínez. Junto al Coe el se ocupa de organizar todo el tinglado. El club dispone de un restaurante para cien personas, más cinco reservados que dan cabida a otras treinta. Además hay una sala de cortesía donde se recibe a los visitantes con tapitas y aperitivos. La idea es montar una barra con este fin. En total, las previsiones apuntan a que pasarán por este espacio gastronómico alrededor de 7.000 personas, a razón de unas 300 diarias, coincidiendo casi totalmente (quizá se abra un poco antes) con la fecha de las Olimpiadas, entre el 6 y el 24 de agosto.

No se cobra porque es un lugar únicamente para invitados. En las pasadas Olimpiadas de Atenas, sí se montó una especie de restaurante abierto al público, pero finalmente se decidió volver al concepto inicial. No realizan catering, salvo encargos puntuales de la Embajada.

Selección China y Española
Martínez ha trasladado con él a cuatro personas de su equipo de La Criolla y a contratado a otros seis cocineros locales y doce personas para sala. “El club donde hemos alquilado las instalaciones nos ha facilitado el personal. Antes de que vayamos les mando las recetas para que vayan practicando”, explica el chef vallisoletano, quien cuenta con un intérprete que descifrará los mensajes de aquellos o a aquellos que no hablen inglés. Toda la maquinaria de cocina estaba ya montada. En cuanto a las compras, Martínez explica que productos perecederos diarios como cebollas o patatas, se compran en China. Facilita, por otro lado la labor el que algunas empresas como Pascual o Campofrío sean además de proveedoras de la Casa de España, patrocinadoras del evento, con lo cual disponen de logística para suministrar el producto in situ. Pero hay mercancía que no queda más remedio que transportar, en buena parte, congelados. Se consumirán aproximadamente unos 12.000 kg. de producto, calcula el responsable de los fogones
Este cocinero olímpico reconoce el esfuerzo que conlleva esta iniciativa, aunque no duda ante la pregunta de si compensa: “Es una experiencia inolvidable. El esfuerzo es tremendo, hay mucho trabajo y duermes una media de cuatro o cinco horas. Pero son eventos muy importantes y es magnífico representar a tu casa”. Aparte, hay que compaginarlo con su actividad a miles de kilómetros en La Criolla. “Es una vez cada cuatro años y lo planeo para poder faltar un mes. El público de Valladolid ya lo sabe y le gusta que un cocinero de la tierra esté en los JJ.OO. representando a la cocina española”. l
Elia García