La Alpargatería celebra su mayoría de edad a través de la franquicia

Italianos dentro de la capital y este año (en realidad un poco antes: a finales de 2009 se firmó el primer contrato) ha comenzado a franquiciar.

Posiblemente a algunos un periodo de dieciocho años les parezca excesivo como tiempo para decidir franquiciar un concepto, pero este es el que se han tomado los responsables de La Alpargatería para decidirse a franquiciar su idea. En cierto modo, habida cuenta de los tiempos económicos que corren, es lógico que hacer realidad la franquicia haya costado un poco más.
“Con el inicio de la crisis, que llegó como un tsunami, hemos sido prudentes, explica Honorio Fernández, director general de La Alpargatería. Hemos analizado qué cosas teníamos que reconducir en determinadas áreas y cómo podíamos optimizar determinados costes y potenciar nuestras ventas… con restaurantes propios y después hemos decidido dar el paso. No ha habido un cambio drástico, sino un mayor análisis de la producción y de los horarios y algunos se han rehecho. El modelo de negocio está testado, está cuadrado y es un buen momento, porque, por ejemplo, han mejorado los alquileres y hay locales disponibles –que antes no-. Aunque es verdad que la crisis financiera y el recorte en los créditos por parte de los bancos, origina que la gente se lo piense más y sean más responsables que antes con respecto a las deudas bancarias”.

De este modo, el primer contrato de franquicia se firmó a finales de diciembre del año pasado y en este 2010 se han llevado a buen puerto dos más.
“En Madrid, explica Fernández. Tenemos varias ofertas para abrir fuera, pero queremos estar muy seguros de lo que estamos haciendo. De hecho, en estos días vamos a un par de ubicaciones propuestas fuera de Madrid, para estudiarlas bien. Pero es evidente que para todos es más cómodo un crecimiento en anillos o en una línea. Si abrimos en Barcelona, intentaremos operar, por ejemplo, en un eje Madrid, Zaragoza, Barcelona… pero si tenemos que abrir fuera porque un local sea una oportunidad, abriremos”.

De ahora en adelante, afirma Fernández, estas aperturas se realizarán, casi completamente de la mano de un franquiciado. Una figura para la que La Alpargatería puede convertirse en un negocio atractivo, en tanto en cuanto que no exige demasiado esfuerzo para ser gestionado y, además, cualquier tipo de formación y elementos de la carta, se facilitan por parte de la central.
“Desde el punto de vista de procedimiento tenemos unos manuales completos y amplios. Cubrimos toda la parte de RRHH, de Operaciones, de Proyectos y Obra, en cualquiera de los aspectos que el franquiciado tenga dudas de cómo llevarlos a cabo, afirma Honorio Fernández. Y en la parte operativa, en definitiva, estamos imponiendo una formación mínima, que es la del director, la del encargado, y la del jefe de cocina, que son fundamentales. De ahí para abajo, lo que el franquiciado quiera… se va a sentir tan protegido como se quiera sentir. Si un franquiciado decide que quiere abrir hasta con la mujer de la limpieza formada, nosotros contribuiremos a que esa persona esté formada. Otra cosa es que sea necesario.”

Nuevo obrador, nuevos platos
La carta se ha cambiado. Se añaden y eliminan nuevos platos según varían las temporadas. Y lo que también es nuevo es el obrador desde el que se elabora el producto de la marca.
“Esto ha sido un cambio importante. Nosotros teníamos un obrador muy amplio, pero con unas instalaciones más elementales, correctas. Desde el punto de vista de sanidad, y normativas municipales, de sobra, pero desde el punto de vista de maquinaria, era más sencillo. Tuvimos la oportunidad de quedarnos con el obrador de una empresa saliente del sector, muy completo en cuanto a instalaciones y mejoramos en dos cosas: una en ubicación, porque el nuestro estaba a las afueras de Madrid… y nos quedamos con éste que está en Vallecas y tiene una ventaja operativa, porque estar en Madrid siempre es una comodidad, y está muy bien equipado. Nos permite inventar más, crear más y crecer”.

Con estas novedades, desde La Alpargatería se continuará creciendo a lo largo de este 2010. De momento, a través de la franquicia casi con exclusividad.
“Normalmente cuando se tiene un buen local se lo queda la marca, pero lo que nosotros queremos es que nuestros franquiciados sean nuestro mejor escaparate. En este momento, si encontráramos lo que nos pareciera el local de nuestros sueños, estaríamos encantados de cedérselo a nuestros franquiciados, así que no abriremos propios, no por no invertir, sino por una decisión de que todo lo que creamos bueno para nosotros es bueno para nuestro franquiciado. Apostemos por ello”.

Las cifras de
La Alpargatería

Cada restaurante facturó aproximadamente un millón de euros en 2009.

En total, las pizzas vendidas por la marca fueron 121.277.

Platos de pasta fresca (spaghetti, ravioli, tagliatelle…): 148.119.

Raciones de tarta: 125.200.

La red aumentará un 50% este año
La Alpargatería crecerá este año a través del sistema de franquicias, tras una experiencia acumulada de casi dos décadas en el sector donde han desarrollado un concepto de negocio de éxito.

Para acometer esta expansión, la dirección de la empresa ha realizado modificaciones en la gestión y mejoras en las infraestructuras como la puesta en marcha de un obrador en Madrid con mayor capacidad de producción que dará servicio a los locales que se irán incorporando a la red. Así, para este ejercicio se prevé la apertura de entre cinco y diez nuevos establecimientos siendo sus zonas prioritarias de expansión, en una primera fase, Madrid y poblaciones cercanas a la capital.

La inversión necesaria para poner en marcha un restaurante La Alpargatería ronda los 500.000 euros, dependiendo un mayor o menor coste de si el local esta ubicado a pie de calle o en un centro comercial. La dimensión mínima del local es de 280 metros cuadrados y deberá contar con salida de humos.