La Carbonera de Carranza Picoteo moderno

Dentro de un amplio horario brinda la posibilidad los fines de semana de tomar tranquilamente una copa después de cenar.

El impulso surgió de tres informáticos sin experiencia previa en estas lides, pero muy aficionados a la gastronomía: Antonio Rodríguez, Antonio Fornieles y Alberto Escribano. Se dejaron aconsejar por personas que llevan metidos en el mundillo hostelero muchos años. “Si no nosotros solos no habríamos podido montarlo todo”, explica Rodríguez. Redecoraron un local de dos plantas en la calle Carranza con un estilo actual y en septiembre abrieron sus puertas. “No queríamos una tasca oscura de las tradicionales, de madera, sino algo moderno pero que no pasase de moda en dos meses”, explica. Así que en el comedor de la planta inferior, con capacidad para cincuenta comensales, pintaron de blanco el ladrillo visto e intentaron que la luz entrase por el resquicio de la escalera. El resultado es un espacio abovedado, alargado y equipado para la celebración de cualquier evento. Una pantalla de proyector ocupa la pared del fondo. Por la noche, además, los distintos tonos de luces crean ambientes más íntimos y aptos para una copa relajada. En el piso superior, a pie de calle, destacan las barras incrustadas en la pared sobre las que los clientes pueden comer sentados en banquetas altas. Y al fondo, la barra y algunas mesas para albergar hasta a veinte comensales.

Carta de picoteo
La franja de apertura es larga, desde las ocho de la mañana hasta la medianoche los días laborables. Los sábados empiezan los desayunos a las diez y la postcena se extiende, como los viernes, hasta las dos de la mañana.
La carta es bastante amplia y más orientada al picoteo que a una comida formal. Platos para compartir, ensaladas, raciones, pinchos,… con un coste comedido. Por ejemplo, a 8,10 euros figura uno de los platos con más tirón: la “Sartén de la abuela”. Un pincho de “Milhojas de foie y manzana verde al cremat” o una “Cuajada decorada con sorbete de pacharán” por 4,10 cada.
A medio día disponen de menú a 12 euros y por la noche un dos por uno por 24 euros.
El diseño de la oferta en un principio corrió a cargo de los asesores independientes a los que acudieron los tres socios del local. Ahora los cambios en la misma son obra básicamente del jefe de cocina Isaac Gerardo. Una veintena de caldos complementan esta carta.
Uno de los valores de La Carbonera de Carranza es su flexibilidad en las reservas de los clientes. “Ajustamos el precio y la elección de la gente. Si viene un grupo y en lugar de un menú cerrado quiere sustituir un plato por otro o colocar la mesa de una determinada manera,…”
El establecimiento tiene trazas de concepto franquiciable, o al menos reproducible, según Rodríguez, quien ha expresado sus deseos de seguir creciendo. “La idea es ir haciéndonos con más, aunque de momento meternos en un segundo local es todavía precipitado”. (www.lacarboneradecarranza.com)