La crisis retrasa el cambio en la distribución en foodservice

“El sector precisa de un distribuidor que comercialice y entregue la mercancía en el local, prestando un servicio que se caracterice por su elevado nivel de integración y alta calidad, a un coste competitivo”. Con estas palabras, Jose Mª Fernandez Echevarría, representante de Fedishoreca, en las VI Jornadas Internacionales que organizó RESTAURACIÓN NEWS en 2008, tocaba diana para levantar al sector de su actual situación estacionaria: una nube de pymes, de actuación local, con clientes en el segmento del retail y en hostelería; con entregas semanales con un promedio menor a 10/15 bultos por cliente; grandes dificultades para la entrega (si es en zona urbana luchando con los horarios de carga y descarga, en zona rural con las distancias y la dispersión de clientes, en zonas turísticas con la estacionalidad de la actividad); y aún más para el cobro (sigue el uso del pago cash o por reposición, con el coste financiero que supone).
Pese a ello, los casos de integración horizontal (compras y servicios) con referentes como los de CB Grup, Asprodibe o Udial, facturando ya por encima de los 80 millones de euros; o los de integración vertical, con Disbesa Darnés a la cabeza, seguido de Serhs Distribución, Euroestrellas o CB Grup, con facturaciones mayores -entre los 100 y 300 millones de euros- dan pie a pensar que el cambio se ha iniciado ya y que, ahora, sólo hace falta que aquellos almacenistas que consideren que están capacitados para unirse a soluciones integradoras lo hagan.

Miras más amplias
Todos estos grupos poseen ya miras más amplias, que les hacen considerar que el desarrollo de su trabajo debe orientarse al servicio al cliente, pero sin menoscabo de que dominen las tendencias sobre el comportamiento del consumidor final (en algunos casos deberán actuar como formadores de jefes de cocina), del grado de integración de sus clientes (independientes versus restauración organizada) y de mayores alianzas con los proveedores, puesto que éstos, en ocasiones, no podrán crecer si no han elegido una red de distribuidores adecuada.
El horizonte para evaluar si ha habido cambio sustancial o no se ha fijado en el seno del sector, ha sido establecido en el 2015. Los años pasan deprisa, así que pronto las promesas se habrán hecho realidades y la distribución especializada en foodservice no tendrá nada que envidiar a la de Europa continental o a la de países con sociedades post-industriales, basadas en el mundo de los servicios.

CB Grup
Hace unos veintiún años, un conjunto de empresas especializadas en la distribución de bebidas para el canal horeca decidieron agruparse para realizar sus compras de manera conjunta. Era el germen que habría de culminar con la formación, en 1991, del Grup de Compres Costa Brava, A.E.I. Posteriormente, el año 1996 se fundan las empresas Marcas Costa Brava, S.L. (MCB) y Grup de Distribució Costa Brava, S.A. (GDCB), englobando todas estas sociedades bajo el nombre comercial CB Grup.
En el año 1996 GDCB llega a un acuerdo con Eckes Granini Internacional GmbH, para realizar la distribución para España y Portugal de los productos Zumos Granini, debido a los excelentes resultados, en el año 1998 se crea una Joint Venture con el Grupo alemán Eckes Granini Internacional GmbH., sociedad denominada Eckes Granini Ibérica, S.A., en este proyecto GDCB ejecuta la Dirección General y Comercial de esta compañía, así como la gestión logística, distribución y administración.
En el año 2003 GDCB acuerda la venta de sus acciones a Eckes Granini Internacional GmbH, siguiendo con la gestión logística y distribución en sus sedes. Durante estos años CB Grup ha ido evolucionando en el mercado horeca español y en especial en el territorio catalán, al mismo tiempo que diversificaba su operativa, creando iniciativas e innovaciones en este segmento de mercado horeca. En la actualidad agrupa 37 empresas que en total facturan en torno a 190 millones de euros.