La gastronomía llega al estómago también a través del cine

El punto de arranque llegó con un clásico, La Grand Bouffe, del italiano Marco Ferreri, en la que actores como Marcelo Mastroianni, Michel Picoli o Ugo Tonazzi deciden reunirse con el pretexto de poner fin a sus vidas con el auxilio de una comilona sin tregua. Otro de los pases fue Vatel, de Roland Joffé, al que siguieron títulos más próximos en el tiempo como El festín de Babette, de Gabriel Axel, una cinta que cuenta la llegada a un pueblo de la costa danesa de una exiliada francesa que se encontrará con una comunidad religiosa, protestante y puritana, que vive rodeada de escasos lujos. En Mondovino, de Jonhathan Nossiter, se recrea la rivalidad de dos dinastías aristocráticas florentinas y las luchas por preservar sus acres de tierra. La alemana Deliciosa Marta, de Sandra Nattelbeck, fue una de las últimas sensaciones cinematográficas, ya que buena parte del filme transcurre en la cocina de un restaurante. Finalmente, la propuesta remata con El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Grenaway. l A.B.