La trazabilidad como obligación o como oportunidad (y II)

Es aquí donde toca detenerse, respirar hondo y realizarse las preguntas transcendentes y estratégicas:
Si voy a llevar la informática hasta la planta de procesos ¿me limito sólo a capturar la información de trazabilidad o aprovecho la ocasión para implantar procesos nuevos de captura de datos en la planta que me permitan no sólo registrar lotes, sino también controlar mermas y rendimientos, controlar la productividad de operarios y máquinas, etc.?
Si me planteo gestionar la trazabilidad de forma global, ¿cómo debo gestionar la comunicación externa de mis nuevas capacidades y habilidades?
Si además he implantado soluciones que mejoran en control de procesos y la productividad ¿cómo mido sus resultados y cómo gestiono la ventaja competitiva de tales acciones?
¿Puede suponer ello un cambio en la cultura empresarial de mi organización? Y de ser así ¿cómo debo gestionarlo y aprovecharlo?
Los ERP corporativos ¿pueden llegar a la gestión de los procesos de captura de datos en planta o requieren de aplicaciones específicas que gestionen a un nivel para los que ellos no han sido diseñados?
Lo cierto es que la resolución de la mayoría de las preguntas anteriores tiene mucho que ver con la dirección estratégica que tome una compañía en relación a su futuro industrial. La dualidad es simple de plantear y difícil de resolver: me limito a implantar las herramientas necesarias y suficientes para obtener la trazabilidad y así gestionar las alertas alimentarias con eficacia o aprovecho la ocasión y remodelo los procesos de planta y distribución no sólo para cumplir con la mencionada trazabilidad sino con la gestión de la productividad, los costes y la calidad.
Desde nuestra empresa, llevamos mucho tiempo viendo que el coste de implantar un proceso sólo de trazabilidad no es muy diferente en términos de coste que el de implantar un proceso que además me gestione costes, productividad y calidad. Pero para ello consideramos que las estrategias de implantación de este tipo de soluciones pivotan sobre algunos ejes absolutamente sólidos:
Fichas técnicas de producto: este vago concepto acostumbra a ser un dolor de cabeza para la mayoría de empresas, hojas de Excel donde grabamos información de productos que gestionamos como una obligación que aporta coste y escasos beneficios. Sin embargo, si le damos la vuelta a la tortilla, veremos que una buena gestión de ficha técnica se convierte en una oportunidad para centralizar los escandallos de productos, las normas de etiquetado, las de gestión logística, los flujos de producción asociados a ese artículo, los materiales auxiliares vinculados, los parámetros analíticos, etc. Una ficha técnica bien construida y alimentada se convierta en una norma interna de producción que todos deben cumplir y sobre la cual las diferentes herramientas de software que gestionan la producción deben interrogar e interrelacionarse para asegurarse de que ningún proceso productivo o logístico se ejecuta fuera de la norma.
Esquemas de fabricación: no deja de ser una extensión del concepto de ficha técnica, de hecho debe integrarse en la misma y no deja de ser el apartado donde no sólo definimos el proceso de fabricación sino además los recursos directos e indirectos a utilizar, los costes teóricos, las variantes de producción, etc.
Control de costes: son muchos los procesos de producción donde se nos evapora el beneficio y su control y gestión una herramienta clave para incidir en aquellos puntos en los que el beneficio es mejorable. No conocer el detalle de esas fugas implica no gestionar con eficacia. A modo de ejemplo, los controles de mermas o de rendimientos deben conocerse al detalle y deben marcarse objetivos de gestión en relación a ello y por ende su control resulta estratégico.
Control de la productividad: de igual modo que en el punto anterior, la gestión de los recursos son otro punto crítico de gestión, no sólo del coste, sino además de la capacidad productiva y por ello de la oportunidad de crecimiento empresarial.
Gestión de la calidad: encontramos aquí un nuevo punto entendido en muchas ocasiones como un centro generador de coste, ya que son pocos los entornos donde se ha aplicado tecnología y eficacia de procesos. La gestión administrativa asociada a esta gestión suele ser muy importante, sin embargo existen hoy en día herramientas de software muy potentes que permiten reducir la administración y el flujo de papeles en la gestión de calidad hasta la mínima expresión.
Cuadro de mando: si los beneficios de la implantación de este tipo de herramientas y soluciones no se refleja en una mejora de los indicadores de gestión del cuadro de mando de la compañía, el esfuerzo no ha servido para mucho, éste debe ser un objetivo prioritario de cada proyecto y deberá ser la cultura empresarial de cada organización la que defina cuales de estos indicadores son prioritarios, ello, en esencia debería determinar la personalidad de la organización en sí misma.
Como vemos, podemos convertir una necesidad en una oportunidad para extender la mejora de procesos y de gestión a ámbitos del negocio hasta la fecha poco habituales con un impacto en costes poco significativa y una mejora en resultados muy relevante.l