La variedad está servida

Sigland, el mayor buffet de Madrid, tiene mil cuatrocientos metros cuadrados para 450 comensales; dos plantas; ocho mesas de buffet (dos calientes y el resto frías) y tres cocinas vistas (una en el piso superior). Como consecuencia, el comensal tiene a su disposición más de doscientos platos calientes y fríos, y gastronomías de varios países. Sin embargo, el precio es único e independiente de la cantidad y del tipo de comida elegido. El menú del mediodía, de lunes a viernes cuesta 11,90 euros; el de los sábados y las noches de domingo a jueves, 16,80 euros; y a 19,80 euros están los almuerzos del domingo y los festivos durante toda la jornada. Es de recibo mencionar, además, que se hacen descuentos para grupos.

El cliente escoge lo que va a comer en las mesas de buffet y, si lo desea, va seleccionando también los platos de su agrado por las cocinas vistas en las que los cocineros preparan en vivo y en directo alguna de las especialidades del día.

Fresco e internacional
A través de los cristales se ve cómo los cocineros preparan diariamente recetas españolas, japonesas, pastas y pizzas italianas, crepes para postre, cocina china y asados argentinos. Las especialidades figuran en una pizarra para cada tipo de cocina, y varían cada día. Prácticamente en cada uno de los sectores hay un cocinero especializado en un tipo de gastronomía concreto.

Los cerebros de la “operación superbuffet” son tres socios chinos (Antonio Zheng, Iván Huang y Sergio Wang) que residieron varios años en Argentina, donde ya han probado el éxito de este tipo de restaurantes. Poseen dos establecimientos similares en Buenos Aires desde hace más de cinco años y pensaron que en la capital española existía un claro hueco de mercado: “En Madrid no había un buffet bueno. Los que hay son de comida rápida, ensaladas y poco más. No tienes para elegir marisco o carne. Aquí además puedes comer tranquilo y bien”, indica Zheng, quien además opina que Sigland es un buen invento para grupos grandes “Es difícil encontrar un sitio para cien ó doscientas personas. Tienes que reservar con antelación normalmente”.

Clientela heterogénea
Sigland se inauguró al tiempo que el nuevo año, pero cuenta ya con clientes habituales, según Zheng, y unas trescientas visitas al día. La plantilla para atender esta demanda es de treinta personas. Su puesta en marcha coincidió pues con la de la manida Ley Antitabaco, con lo que han reservado como zona de fumadores, un espacio del restaurante que puede albergar 150 clientes.

De momento, reciben una clientela variopinta, si bien es verdad que a medio día acuden muchos trabajadores de comercio u oficinas de la zona.

El local, permanece abierto desde la una hasta las cuatro y media de la tarde; y de ocho y media hasta la medianoche. Y lo que es más llamativo: todos los días del año.

Cuando aún no ha habido tiempo para un rodaje prolongado de Sigland en el castizo barrio de Chamberí, sus socios, ya piensan en “tener al menos tres restaurantes en Madrid”. (www.sigland.com.es) l