Los impuestos autonómicos amenazan la contribución de los refrescos a la economía

Una industria que al estar enmarcada en el sector de la agroalimentación supone, junto a la hostelería y el turismo, la cuarta parte del Producto Interior Bruto (PIB) nacional.

Datos que no parecen suficientes para frenar los planes de los Gobiernos de José Ramón Bauzá y Artur Mas. Si el primero alega razones medioambientales para justificar la imposición de una tasa que la industria de las bebidas refrescantes debería pagar si quiere seguir vendiendo en esta Comunidad Autónoma, el segundo se agarra a razones nutricionales al decir que las bebidas refrescantes contribuyen al sobrepeso.

Razones que ya han sido rechazadas por la Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (Anfabra). Su director general, Josep Puxeu, ya ha dicho alto y claro que “este nuevo tributo supone una retasación, cuya única consecuencia será afectar a la competitividad empresarial del sector en uno de los peores momentos de la economía española, en el que la preocupación de los gobiernos debería centrarse en apoyar al sector empresarial y no en ponerle trabas”.

Además del sector de la alimentación, en el que se incluye la asociación de bebidas refrescantes, los sectores de la distribución y la hostelería también han mostrado su rechazo a estas nuevas tasas que, según Puxeu “son discriminatorias y –en el caso balear- de ninguna manera se pueden justificar bajo una excusa medioambiental”, ya que la industria de los refrescos cuenta con sistemas integrados de gestión (punto verde) que, según el directivo, “funcionan bien”. De ahí que el director general de Anfabra sostenga que este nuevo impuesto es “una doble imposición con finalidad únicamente recaudatoria”.

Una afirmación que va en la línea de la postura de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas. La FIAB sostiene que los fabricantes de refrescos son líderes en el establecimiento de medidas exhaustivas para controlar y reducir la producción de residuos. Y es que los datos de reciclaje de latas en España revelan una tasa de retorno del 82%. Un porcentaje que supera incluso al de la media europea, cifrada en un 65%.

Números que se ven además reforzados en el informe “Las bebidas refrescantes y su impacto socioeconómico en España” que, elaborado por el IESE, indica que las bebidas refrescantes facturan más de 12.000 millones de euros anuales. Sus datos revelan también que este sector que ahora vive con la amenaza de una nueva carga impositiva no es sólo un dinamizador del consumo en España sino una fuente para crear empleo.

Del documento del IESE se extrae que el sector da trabajo a más de 63.000 personas en España, con unos 8.417 empleos directos y 55.197 empleos indirectos, además de los 313.295 empleos inducidos en locales destinados a la venta de bebidas exclusivamente.

Respecto al número de hogares que consumen bebidas refrescantes en España, el documento del IESE los cifra en 12.857.000, lo que equivale a cerca de 37 millones de personas.

Un consumo que ha contribuido a que desde el año 2007, justo antes de que estallara la crisis económica en Estados Unidos con las subprime, la caída de la facturación del sector de las bebidas refrescantes haya sido algo inferior al 8%. Un dato que está por debajo de la caída agregada para toda la industria y que ha sido superior al 20%. En ese mismo periodo, la producción de bebidas refrescantes se ha contraído únicamente un 1,6%.

Unas cifras que según el informe ponen de manifiesto el compromiso del sector por mantener los niveles de empleo y por ofrecer el mismo producto a precios más asequibles en un periodo de crisis económica como el actual.

Y eso es así gracias a que la inversión en innovación es uno de los pilares sobre los que se asienta el sector de las bebidas refrescantes en España. Según el documento, el total invertido en innovación por la industria española de refrescos se encuentra entre los 93,9 y los 203,3 millones de euros, lo que supone entre un 2 y un 4,5% del total facturado por el sector, y entre un 9 y un 20% del valor añadido por el mismo.

En el capítulo del empleo, el informe analiza cuatro variables: la antigüedad de los trabajadores, las horas de formación recibidas, las incidencias y la duración de las bajas.

De este análisis se concluye que la antigüedad media de los trabajadores del sector es de catorce años, el doble que la media nacional; asimismo, queda claro que se han duplicado las horas destinadas a formación, pasando de 10 a 18 horas por empleado y año. Por último, las bajas duran una media de una jornada por cada 1.000 trabajadas. Un dato que contrasta con la media nacional, situada en torno a las 2,6 jornadas.

13 millones de hogares consumen refrescos
Y respecto a la evaluación de los hábitos de consumo de los españoles, el IESE destaca que en España cerca de 13 millones de hogares incluyen en su cesta de la compra bebidas refrescantes. Una cantidad que sumada al consumo en hostelería supone un total de casi 37 millones de españoles.

Eso sí, el estudio también pone de manifiesto que en los últimos años, los cambios sociales han modificado el comportamiento y las preferencias de los consumidores. Así, han crecido con fuerza durante los últimos diez años las ventas de productos light, pasando de un consumo del 15 al 30% en 2011. Además, ha aumentado el consumo de bebidas destinadas a deportistas, pese a ser relativamente jóvenes en el mercado.

Por regiones, Madrid, Andalucía, Murcia e Islas Baleares son las que presentan mayor consumo a nivel nacional, motivado por su atractivo turístico y sus temperaturas. En todo el país, el 75% de los españoles prefiere bebidas refrescantes en compañía de amigos y fuera de casa, en bares, cafeterías y restaurantes. JGema Boiza