¿Qué tienen ellos que no tengamos nosotros?

Posiblemente quedarían consternados los menos de una decena de personas que componía la delegación española, en el seno del medio millar de asistentes al congreso, cuando se destacó que la cocina italiana es la más versátil de todas, a la hora de poder implementar conceptos de restauración acordes con los tiempos que vivimos.

Nada nuevo creo estar descubriendo cuando Eatitaly triunfa en Nueva York, Vapiano en Alemania, Jamie Oliver´s Italian en Inglaterra y fuera de ella, Pizza del Arte o Mezzo di Pasta en Francia o la Tagliatella en España. Conceptos que superan la restauración de servicio rápido para adentrarse en el núcleo duro de los casual restaurant y permitir consolidar los restaurantes de cuño fast-casual, de tanta actualidad, como auténticos challengers ante el reto que supone cubrir la demanda de un comensal/cliente, tan exigente como carente de recursos y tiempo para dedicar a comer fuera del hogar (atención a la anunciada reiteradamente aproximación entre el food retail y el foodservice).

La acreditada fama de nuestros vecinos, hasta ha proporcionado a la ONCE motivos para anunciar su cuponazo de los viernes con el lema ¡pasta per tutti!.

Tampoco es nuevo cómo la cocina italiana ha sabido incrustarse en otras culturas culinarias como en EEUU, donde comparte con la china y la mexicana, la primacía en materia de preferencias de sus habitantes, dando lugar a la italo-americana, lo cual ha llevado a las principales cadenas multimarca a atesorar en su seno diversas enseñas para sus clientes: el grupo LEYE, por ejemplo, en el que como saben se encuentra Gabino Sotelino con Mon Ami Gabi, posee hasta diez en su portfolio de alrededor de veinte, siendo Maggiano´s su flag-ship.

Pero, ¿Qué tiene la cocina italiana que no posea la cocina española? Dicen los expertos en culinaria que “es una parte muy importante de la cultura italiana. Conocida en todo el mundo, amada y continuamente imitada, ha sido capaz de dar placer y alegría de vivir en todas las latitudes. Se trata de una cocina rica, nutritiva y saludable, transmitida por siglos a través de la vida familiar. Su carácter es esencialmente campesino y, como tal, está vinculada a sus tierras y a los frutos que produce en el curso de las estaciones: en consecuencia, es una cocina genuina y basada en ingredientes naturales”
¿Acaso no cumple esas características la cocina española? Entonces ¿por qué esa franca ausencia de presencia de marcas, entendidas como enseñas, de raíz española a nivel internacional en lo que se refiere a cadenas de restaurantes? ¿Tenemos que recordar que una de ellas, la británica La Tasca, no cumple precisamente las quintaesencias de ella? ¿Se reconocerán finalmente los motivos que hacen de José Andrés tan buen empresario como chef? ¿Recibirá José Garcés, nacido en Chicago y de origen ecuatoriano, propietario de seis restaurantes de cocina sajona, chifa y española, de actualidad ahora, con el bar de tapas Tinto, en Philadelphia, el apoyo logístico preciso de nuestras más representativas instancias promotoras, distribuidores y exportadores españoles, para su asentamiento y expansión? ¿Será 100 Montaditos, tildado como el futuro Starbucks español, nuestro ariete para consolidar la cocina española superando a Lizarrán, en una carrera de mediofondistas de cadenas de restauración moderna, hacia el liderato en EEUU?
Buen tema para los jóvenes valores que busca Adríá en las escuelas internacionales de negocios, dentro del proyecto que apoya Telefónica. Talentos que deberán aportar algunas de sus valiosas ideas, por ejemplo en cómo acortar la distancia que existe entre cualquier iniciativa (¡y mira que hay!) que en la actualidad se está desarrollando, en materia de promoción internacional de la cocina española y la que ha llevado a un empresario hecho en la electrónica como Oscar Farinetti a crear el Eatitaly en Torino, en 2007 -ahora ya explota siete en su país-, para luego extrapolarlo a EEUU y Japón (donde ya se han abierto seis).

Un concepto y modelo de negocio que hasta se ha permitido lanzar un Manifesto de nueve puntos, ninguno de los cuales es imposible que no cumpla la riqueza que poseen las cocinas de España, pero que posee tal fuerza y capacidad de persuasión, que se va a convertir en la mejor bandera de la cocina italiana a nivel internacional, superando incluso a un Garibaldi que no sólo fue capaz de la unificación que dio lugar al moderno estado itálico, sino que recorrió de México a Ecuador o al famoso “chef Boyardes”, al que se le atribuye la paternidad de la cocina italo-americana.

Y si tenemos raíces culinarias, reconocidos chefs y alimentos de probada calidad, ¿porqué ese difícil reconocimiento de la valía de la restauración española en el business internacional? Italianos, chinos, japoneses, mexicanos… y ahora los peruanos. ¿Podremos mantenernos en la liga de campeones?