Respirando cine

Personajes como Woody Allen o Scorsese se reunían en los cines Angelika, años atrás el único reducto de Nueva York para films independientes, europeos y ajenos a las tramas hollywoodienses. Su cafetería era el punto de encuentro de cinéfilos empedernidos. Ese es el espíritu que hoy intenta recrear el videoclub Angelika Cinema Lounge, abierto en Madrid el pasado mes de noviembre, porque los coloquios saben mejor aderezados por un café.

Sergio Lanza, uno de los socios, piensa que en el barrio de La Latina, donde vive y deambula gente joven, de nivel medio alto y con inquietudes, escaseaban los videoclubs. Ahí estaba su hueco. El punto de partida fue crear un espacio donde tuviera cabida el cine clásico, independiente y de calidad, pero la idea se les quedó corta. Estos apasionados del séptimo arte querían incitar a la discusión en un lugar donde la gente del mundillo se encontrase como pez en el agua. Y parece que lo han logrado. Porque mientras entrevistamos a Lanza se presenta el actor Paco León, conocido por la serie Aida, quien se sienta a la barra, habla con los chicos que están al otro lado de ella, y ojea unas revistas especializadas.

La cafetería en un buen papel secundario
El leit motiv del local se respira por los cuatro costados de las dos plantas del local. Atravesando la puerta de cristal ubicada en la calle de la Cava Baja, encontramos una barra-mostrador negra donde igual registran el alquiler de “Full Monty”, que te sirven un zumo. Si dirigimos la vista hacia la izquierda, podemos seguir el film que reproducen en una pantalla de plasma; mientras la derecha está prácticamente alicatada con DVD’s. Más allá de esta gran estantería, otra pantalla en activo y si avanzamos más aún llegamos al espacio de la cafetería que, como pretenden sus dueños, invita a la charla pausada en torno a un desayuno o una copa con el jazz, la bossa nova o alguna banda sonora de fondo. Pero a otros les interesará más que la discusión, conectarse a la red a través de wi-fi, un servicio más que ofrece este atípico videoclub.

El blanco que predomina en las paredes, el negro en las lámparas de líneas rectas y el rojo oscuro en los banquetes y sillones, le da un aspecto moderno y elegante. La estancia de la cafetería sirve también para las proyecciones que se realizan cada miércoles, un cine forum gratuito para socios y no socios. Según Lanza, lo frecuentan tanto cinéfilos como gente que simplemente quiere tomar algo. En ese impreciso concepto de “algo” se incluyen las empanadas caseras, los sandwiches, ensaladas, tostas, tartas caseras,… amén de zumos, refrescos, una amplia variedad de tés cafés, y copas, ya que el local permanece abierto hasta la una de la madrugada de domingo a miércoles; hasta las dos los jueves; y hasta las dos y media los viernes y sábados. Cubriendo todas las horas, de mañana se sirven desayunos y brunch los domingos.

La idea es ampliar esta sección del negocio “que crece, aunque más lentamente que el videoclub”, asegura Lanza, quien reafirma estas intenciones al confesar que él mismo está aprendiendo coctelería para ponerlo en práctica en el local.

Al margen de sus aptitudes y actitudes para el trato con los clientes o para la hostelería, todos los empleados de Angelika – ocho en total – poseen una característica compartida: son actores. Sus impulsores, Sergio Lanza y Lucas Fuica también. El tercer artífice, Beltrán Álvarez de Estrada, es la excepción a la regla y su papel se limita a socio capitalista.

Lanza explica que querían que en la plantilla, “hubiese un interés personal, que cuando alguien venga a devolver una peli, sepas de qué hablar”. Es más, la sociedad también funciona como productora de cine.

Lo que resta por explorar de los cien metros cuadrados dedicados al público (la planta de abajo) exhibe una ingente cantidad de DVD’s. Su fondo se acerca a los 3.500 soportes.

En menos de un año Angelika ha superado el millar de socios y en la cafetería se percibe cada vez más movimiento. El boca-oreja y la ubicación, según Lanza, han hecho la mayor parte del trabajo: “La Cava Baja es una zona de paso y ese es el reclamo principal. También hemos puesto carteles en el metro, emails, buzoneo, flyers, etc…”. No descartan abrir nuevos locales. “Tras cumplir el año, haremos balance y veremos si nos lanzamos a la piscina. Queremos mirar en Madrid y en otros lugares”. ¿Se lanzarán? (www.angelika.es). l
Elia García