Restauración de altos vuelos

British Airways se renueva. La aerolínea ha transformado los servicios que ofrece a sus pasajeros, de cara a adecuarse a los nuevos tiempos, a los principios de salud y confort. Los servicios de catering no han sido una excepción: nuevos platos; mejor y más atractiva vajilla; y mayores prestaciones a la hora de comer, equipararán a los aviones de British Airways a cualquier restaurante de calidad establecido en tierra firme.

Las novedades han llegado por todas partes. El objetivo, más bienestar para el viajero, lo que tenía que notarse en varios frentes, especialmente dentro de la primera clase: asientos que se convierten en camas totalmente planas, mayor privacidad, aumento de la oferta de entretenimiento y, como no, mejor y más cuidada oferta gastronómica.

Para lograr conjugar los conceptos de catering e innovación, el primer paso de British Airways ha sido hacerse con el asesoramiento de lo que han denominado como Consejo Culinario, un equipo de reconocidos chefs, sommeliers y figuras representativas del mundo de la cocina, que han sido los encargados de dar forma a la nueva carta de la compañía y que, de momento está compuesto por Michel Roux, chef propietario de The Waterside Inn; Mark Edwards, de Nobu, en Londres; Richard Corrigan, de The Lindsay House; Shaun Hill, chef propietario de The Glasshouse en Worcester; Nicholas Lander, crítico gastronómico de The Financial Times; Vineet Bhatia, de Rasoi en Londres; Paisarn Cheewinsiriwat, de Chiva Som en Tailandia; y Claire Clark, de The French Laundry en California.

Este peculiar dream team de los fogones, ha desarrollado una carta que se ha ampliado, incluye especialidades de todo el mundo y contempla distintas posibilidades como platos para diabéticos, libres de gluten, bajos en sal o con menos colesterol, hindúes, asiáticos, judíos, musulmanes, menús para niños, y un largo etcétera.

Pero las innovaciones no llegan sólo en el contenido, sino también en el continente o en la forma de presentar y servir las nuevas recetas. Se han terminado los tiempos en los que el personal de British Airways empujaba carritos con la comida por los pasillos del avión, ya que una de las novedades de la compañía británica consiste en que el viajero se sirva a sí mismo, dentro del servicio que se ha dado en llamar Club Kitchen, que da la oportunidad a los usuarios de autoabastecerse de multitud de aperitivos fríos, dulces y bebidas en el tiempo que transcurre entre comidas.

Libertad para elegir
En cualquier caso, las reformas realizadas por British Airways giran en torno a garantizar la libertad de elección del pasajero, y que éste pueda optimizar sus horas de sueño en vuelos muy largos. Es decir: aumentar su comodidad. Así, para conseguir una mayor flexibilidad, el pasajero que vuele en Primera Clase y Club World en las rutas más importantes con EEUU, puede elegir ahora comer una selección de menús fríos o calientes antes del vuelo con el fin de maximizar las horas de sueño durante su viaje.

Para la opción Club World puede probarse el Buenas Noches Express, en el que se sirve un snack rápido para aquellos pasajeros que quieran dormir o que hayan cenado antes del vuelo. Las peticiones de comida para los primeros platos se realizarán al comienzo del vuelo. Además, cualquier pasajero que desee un snack puede aprovecharse del servicio Ataque a la despensa, que le ofrece la oportunidad de servirse uno mismo.

La compañía hizo sus deberes, descubriendo que muchos clientes que viajan en la cabina Euro Traveller querían algo para comer a bordo, e incluso poder llevárselo. Ese es el porqué del All Day Deli, que se sirve en una caja de diseño y puede contener elementos más adecuados al horario de desayuno, una mezcla de dulces y aperitivos, o un pastel de la mejor calidad, crudités y fruta fresca entre otras opciones.

Las vajillas también cambian: en Club Europe, los platos y vasos de a bordo reflejan imágenes de Europa a través de fotografías realizadas desde el avión. Platos más grandes, desarrollados por Royal Doulton, y la cubertería con un diseño contemporáneo mejoran las elecciones de los nuevos menús. l
Ana I. García

El Champagne Bar
Poco más de dos años hace que British Airways dio un paso relevante dentro a la hora de incrementar los servicios de restauración de los que podían disfrutar sus viajeros. El Champagne Bar se inauguraba a finales de marzo de 2004 y, situado en la sala VIP para pasajeros de First en la Terminal 1 del aeropuerto de Heathrow, se ponía a la disposición de los clientes de primera clase, así como para los socios Gold del Executive Club.

Era el primer local totalmente gestionado por la aerolínea. El diseño, veinte taburetes altos de cuero color ciruela, además de sillas de terciopelo rojas en la barra, o la pieza central llamada Airco Tree (una ligera escultura encargada por British Airways para realzar la torre de aire acondicionado), corrían de la cuenta de Stewart Burnett Associates y Gary Ranns, del equipo de Desarrollo de Producto de British Airways. Y entre sus paredes se ofrecía algunos de los mejores champanes servidos a bordo, incluyendo Perrier Jouet, Laurent Perrier y Charles Heidsieck Rose. British Airways se había hecho de un ambiente social alrededor de un bar, para que sus clientes pudieran relajarse antes de sus vuelos. l A.I.G.