“Siempre tratamos de negociar directamente con los fabricantes”

Los comienzos fueron difíciles: conseguir licencias, dar con los proveedores adecuados, crear un grupo sólido de trabajo con el que crecer… pero con tesón y el paso de los años, casi todas estas dificultades acabaron solucionándose, de modo que nos pudimos centrar en el foco de la actividad: la fidelización de la clientela y la expansión, abriendo un segundo local en la Moraleja.
Boggo Madrid tiene dos plantas. En la superior se encuentra el restaurante con una carta mediterráneo-tradicional y menú del día y capacidad para noventa personas.En la planta baja tenemos una barra con una amplia carta de pinchos y cócteles que funciona muy bien a la hora de comer y durante el after work. Esa misma barra, a última hora se ha convertido en referente de la noche madrileña y son muchas las personas que vienen al local a tomarse la primera copa
Boggo Moraleja cuenta con una sala para 95 comensales y dos terrazas impresionantes para las temporadas de primera y verano. El tipo de clientela de cada uno de los restaurantes es diferente. Mientras en la Moraleja nos encontramos con un público mas familiar y residente, en Madrid tenemos un público mucho mas variado, desde el joven de treinta hasta el cliente de sesenta. El ticket medio oscila entre los 40 y 60 euros.

De Boggo a Bluche

“Con el paso del tiempo, los clientes de los restaurantes empezaron a demandar que les sirviéramos en casa, señala Diego Gómez Pineda. Cuando el volumen de eventos comenzó a ser grande, nos planteamos la opción de meternos con el tema del catering a fondo, alquilamos una nave de 700 metros cuadrados y nos pusimos a trabajar. El tiempo nos ha demostrado que hicimos bien”.
El motivo por el que se denominó Bluche al catering es sencillo. “Son unidades de negocio totalmente independientes dentro del grupo y no queríamos relacionarlas por lo menos durante los primeros años. Después de cinco años de éxitos en ambas unidades cada vez las vinculamos más y aprovechamos la buena imagen de las dos ramas de negocio”. Así, desde Bluche se sirve a nivel nacional, tanto a empresas como a particulares.

Y ahora la Central de Compras

Desde la firma se precataron de que muchos restaurantes independientes o cadenas pequeñas no poseen departamentos de compra y, por lo tanto, no tienen a nadie que ponga el foco de manera adecuada y constante en optimizar los costes. “Vimos la oportunidad de generar beneficios, tanto para los asociados como para nosotros mismos, ya que la suma de pequeños poderes de compra va generando cada vez un mayor poder en las negociaciones en un mercado tan difícil como el de la hostelería”.
“La realidad es que el 90% de las necesidades son comunes a todos los asociados (aunque en cada uno en mayor o menor medida), por lo que podemos negociar de manera global con los mejores proveedores del mercado, cerrando acuerdos sobre todo el portfolio de cada uno para que, así, los asociados puedan elegir con libertad los productos y formatos que más le interesen y siempre tengan un muy buen precio. La central de compras, además, siempre está abierta a buscar y negociar los productos o servicios especiales que sus asociados le demanden así como a realizar labores de asesoría para optimizar los procesos internos de cada asociado”, explica Gómez-Pineda.
La Central nace del trabajo del Departamento de Compras de Boggo y, en la actualidad, cuenta con un director de Compras, con amplia experiencia en la alta hostelería y hotelería a nivel nacional y dos personas también con experiencia en el sector, que trabajan día a día para que la central funcione cada vez mejor y siga creciendo.
El objetivo es “negociar directamente con los fabricantes y sólo en las ocasiones en las que no es posible la compra directa, se cierran acuerdos con distribuidores”.
El perfil de los asociados, por el momento, es similar al del grupo pero se está abierto a asociar otro tipo de clientes (siempre que cumplan con las condiciones de seriedad requeridas) que puedan aportar fuerza de compra en tipos de producto en los que la firma no tiene gran consumo pero que la harán cada vez más grande. Continuando con la suma y complementado los consumos de unos asociados con otros para beneficiarse todo de esa unión y gestión centralizada.

La Recesión y 2010

“Mentiría si dijera que no hemos notado la crisis, pero dentro de lo malo no nos podemos quejar. Para los restaurantes no hemos parado de diseñar acciones, eventos y promociones que de alguna manera han hecho que la crisis se note menos: por ejemplo, menús especiales, degustaciones, etc, etc. Si a esto le sumas una buena labor comercial, de relaciones publicas y comunicación, los resultados son palpables. El catering ha ido muy bien desde principio de año, hemos dado con la fórmula perfecta para en un año de crisis llegar tanto a la empresa como al particular”.
En estas navidades, reconocen desde la marca, se ha notado que muchas empresas han dejado de hacer sus cenas navideñas y que las que las hacen miran mucho más el precio e intentan apretar al máximo. Para combatir esta situación, “hemos diseñado más tipos de menús. Para esta Navidad, a los tres tipos de menú que tenemos en el restaurante hemos incluido un menú cocktail y otro de pinchos. Nuestra oferta cubre todo tipo de bolsillos”.
Sin embargo, “nosotros somos optimistas con respecto al 2010, con trabajo e imaginación se sale de todo. La única medida que vamos a tomar para el año venidero es la de trabajar mas duro si cabe, es la única formula para triunfar”.