Starwood apuesta por la restauración en España

A punto de inaugurar el primer W en España -nada menos que el conocido Hotel Vela en la bocana del puerto de Barcelona-, la cadena Starwood se anticipó -hace años- a los cambios que la nueva política turística del gobierno español quiere realizar en 2010 en relación a los destinos y turismo gastronómico, implementando en los hoteles de las enseñas que explota aquí una serie de políticas culinarias tan originales e inéditas como imprimidoras de carácter gastronómico a sus establecimientos hoteleros.
Como mucha gente sabe, en las cuatro enseñas de su portfolio de cadenas hoteleras que operan en España -a la espera de la quinta, que será W-, las señas de identidad de la oferta de restauración hacen gala de cumplir con el lema de que además de responder a un estilo de vida de los huéspedes que aloja, la gastronomía sea toda una experiencia.
Por ejemplo, en los Westin, la originalidad de los desayunos Superfoods (ver sección internacional) nada tiene que ver con algunas de las jornadas gastronómicas que se organizan en los Sheraton (en Santa Mª del Paular, cerca de Madrid, son conocidas las de setas y caza), ni con la gastronomía vinculada a los artistas del Meridien de Barcelona o al wellness en el Meridien RA de El Vendrell (Tarragona), o con el privilegio de disponer de chefs de categoría en los hoteles que componen The Luxury Collection en España.

Diferencias básicas
Conscientes de la importancia que suponen los desayunos en los hoteles y la demanda de un equilibrio nutricional por parte de los huéspedes en la composición de los mismos, dirigentes de The Westin han desarrollado con Superfoods Partner PLC un grupo de productos de desayuno, que ya pueden consumirse en el hotel de Marbella (La Quinta) bajo la supervisión de Carolina Trujillo, chef del establecimiento.
Las características que diferencian a los Meridien son bien distintivas. En Barcelona, la antigua sede de los almacenes El Siglo y del emblemático Hotel Ramblas es hoy el hotel de los artistas, por antonomasia, en la Ciudad Condal. Para ello, desde junio de 2008, fecha en que el grupo de cien intelectuales-asesores (LM100) que posee la cadena aterrizó en Barcelona, bajo el lema de One Night BCN, como habían hecho ya en Miami y Montecarlo, el edificio atesora rasgos muy distintivos de ellos, tales como el diseño de la puerta de entrada (imprimiéndose en sus cristaleras 56.000 pixeles de motivos gastronómicos), la recepción, el coffe-bar (de Illy), las llaves de acceso a las habitaciones (pero también a los teatros y salas de arte de Barcelona), la música de los ascensores, las sillas y lámparas… pero, sobre todo, la oferta de restauración creada bajo la sapiencia de J.G. Vongerichten, que posee varios puntos cardinales.
Por una parte, los Eye openers o zumos de desayuno con mixes de especias y otros sabores, por ejemplo los de mango y chile, fresa y limonada con gas, o frambuesa con clavo y una gama variada de platos cuya ficha técnica fue elaborada por profesionales de otros hoteles de las cocinas de los Meridien de otras localidades. Por ejemplo,un delicioso salmón salvaje con tofú sedoso, aliñado con un vinagre de frambuesas y fresas además de chile en escabeche, o unos huevos al vapor, preparados con un vaporizador expresso de alta presión para crear un ligero y esponjoso soufflé al minuto, hacen las delicias de los huéspedes.
Por otro lado, la culinaria de origen oriental presente en la carta del conocido restaurante Cent Onze.
En tercer lugar, los cafes servidos por los baristas de Illy.
Y, por último, los uniformes del staff diseñados expresamente para el personal de este servicio.
En cambio, el otro Meridien, situado en primera línea de la playa, sin menoscabo de una correcta oferta gastronómica, apuesta por incorporar nobles alimentos a la oferta de wellness. Y así los huéspedes del hotel que pueden disfrutar de 7.200 metros cuadrados de instalaciones para solaz y esparcimiento, pueden elegir de entre otras sesiones y tratamientos, los de algas marinas y vinoterapia, los de caviar que reaniman la piel cansada, el cremoso de capuchino con virutas de chocolate, etc.

The Luxury Collection
Pero donde la vertebración entre lugares, gastronomía e historia alcanza el cenit, es en los hoteles de The Luxury Collection, ya que esos atributos se redondean con chefs, cartas y restaurantes de los que seguro van ser reconocidos por la aludida nueva política turística del Gobierno de España: en las Baleares, el H. de Son Vida, cuenta con Catalina Pieras; el embrujo sevillano se complementa en el Hotel Alfonso XII con el chef Juan M. Rodríguez; y la geometría del vino con la arquitectura de Gehry en tierras riojanas con el buen hacer de J.R. Piñeiro, asesorado por F. Paniego del Echaurren, enclaves gastronomicos dinamizadores de unas próximas jornadas de la Cocina Tradicional de la Rioja Alavesa, donde coincidirán con otros colegas de las poblaciones de Laguardia, Samaniego y Paganes, además de las de El Ciego. Se espera con interés la definición de la oferta del W en la que se apunta por parte de la dirección del hotel a Carles Abellán.
He aquí, una buena paleta de ofertas gastronómicas para una cadena hotelera internacional que no subordina las cosas del comer al producto alojamiento o al negocio hotelero en sí mismo y que no le duelen prendas de poseer para el caso del area Emea, en la que se encuentra España, una división de gastronomía que dirige Paul Tribolet, desde Bruselas, en calidad de corporate manager, comprometido con el objetivo de alcanzar antes de que termine el 2012, un 36% de ingresos, partiendo de los servicios de restauración.