Un pequeño homenaje

Pues nuestros eficaces y profesionales distribuidores. Aquellos cuyo equipo profesional de madrugada, o la noche anterior, realiza el picking, nutre las cajas y cámaras de los camiones y dispone que un abigarrado conductor -lo de abigarrado es porque suele cargar al menos con una TPV, PAL o similar- se disponga a cumplir con un itinerario con más dificultades que el que nuestros habituales forzados de la ruta, para llegar hasta el más recóndito chiringuito de playa.

Es impensable que hoy el turismo y la hostelería funcione medianamente bien sin el soporte de una distribución profesional: de unos prestatarios de servicios logísticos cada vez más preparados para atender lo imposible, de una flota de transporte que ¡al fin! ya dispone de las tres temperaturas, de una red de distribuidores especializados en foodservice que, además de puntualidad y surtido justo, es capaz de dar consejos y asesorar al operador de restauración para que todo el trabajo de los proveedores (desde la esencia del I+D+I hasta el puro marketing de cada producto) termine de consumarse.

Labor callada que los comensales desconocen pero que a fabricantes y operadores les pueden quitar el sueño de más de una noche de verano. Se merecen un pequeño homenaje y recordatorio.
¡Buen verano y mejor servicio!