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Simon’s Food. Franquicia de hamburgueserías

Cuando llegó la crisis de 1992, la empresa de helados se trasladó a Cataluña y Moreno no quiso seguirle los pasos tan lejos de su tierra. Entonces, tomó la determinación de dedicarse por completo a la restauración y se centró en su restaurante. Unos años más tarde, su proveedor de hamburguesas decidió cerrar sus instalaciones, pero antes se las ofreció a Moreno para que siguiera fabricando sus propias hamburguesas.

En 1999, Simón Moreno inauguró una nueva planta de producción en su ciudad, donde empezó a producir con su marca propia. El éxito le llevó a crear una red de distribuidores que en la actualidad abarca todo el territorio nacional, además de exportar a Andorra y Portugal. Sus instalaciones se han ampliado para poder hacer frente a los pedidos, y hoy en día alcanzan los 2.000 metros cuadrados. La marca es líder en la fabricación de hamburguesas en Andalucía, y tiene una capacidad de producción de más de 20 toneladas diarias y una capacidad frigorífica de 1.400 metros cuadrados.

Uno de los secretos de su éxito radica, sin duda, en que la distribución de los productos de Simon’s Food no se limita a sus franquiciados, sino que provee a grandes distribuidores, supermercados y parques temáticos, entre otros clientes. La empresa se ha especializado en la elaboración de productos cárnicos entre los que destacan hamburguesas, albóndigas y pechugas empanadas.

Franquiciador
La franquicia no nació hasta 2005, cuando Simon’s Food se había afianzado en el mercado con la producción de su fábrica. Hasta entonces, el restaurante de Alcalá de Guadaira había sido más bien un escaparate de su oferta, el campo de pruebas para ver de primera mano cómo respondía el público a sus preparados. En 2006 se renovó la imagen y el logotipo y se rediseñó el establecimiento propio para darle un aire más vanguardista que sirviera de muestra a los franquiciados.

En realidad, la idea de franquiciar el negocio surgió de la demanda de muchos clientes, según explica Raúl Moreno, hijo del fundador, que desde muy joven se ha estado formando para, en un futuro, dirigir la empresa. Su primera incursión fue en los restaurantes, como un trabajador más; de ahí pasó a coordinar la logística y en la actualidad está centrado en la dirección comercial, siempre bajo la supervisión de su padre.

Los franquiciados de Simon’s Food a día de hoy son siete, repartidos en su mayoría por las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz. Una extensión limitada a Andalucía occidental que se complementa con un restaurante en Gerona. Laboratorio para experimentar la capacidad de distribución de su proveedor por la gran distancia que le separa de la empresa matriz. La idea de abrirlo fue iniciativa de un emprendedor catalán que conoció Simon’s Food durante unas vacaciones y no dudó en visitar al propietario en busca de un negocio diferente a lo que conocía en su tierra.

El servicio a domicilio, que no estaba contemplado en la creación de la franquicia, se ha ido incorporando en muchos de los establecimientos, a voluntad de sus propietarios y como medio para afrontar la crisis económica. Responsables de la empresa visitan semanalmente a los franquiciados y los hacen partícipes de las posibles decisiones que se toman, especialmente en lo referente a promociones y publicidad. Además, les facilitan la formación en todas las áreas del negocio en las que van a implicarse.

Los Franquiciados
La crisis no ha empujado a Simon’s Food a relajar los requisitos para acelerar la apertura de restaurantes. “Para abrir un establecimiento con nuestra marca somos muy exigentes y el principal requisito es que el propio franquiciado se involucre de lleno en el funcionamiento del negocio”, explica Raúl Moreno. Los restaurantes deben tener entre 100 y 200 metros cuadrados, estar situados en zonas de mucho tránsito de localidades de más de 10.000 habitantes y no presentar complicaciones para el aparcamiento. La inversión estimada es de mil euros por metro cuadrado. Uno de los atractivos es su sistema de abastecimiento, rápido y barato gracias a la sinergia con la red de distribución nacional a otros clientes.
“Nuestra previsión de aperturas en un futuro –añade el hijo del fundador–, contando con que nos encontramos en una profunda crisis económica, se encuentra entre uno y dos establecimientos al año, que pueden situarse en cualquier punto de la Península gracias a la logística propia de que disponemos”. De momento, sus planes de futuro priorizan la internacionalización de la central de fabricación, con una apuesta muy fuerte por mejorar su presencia en el mercado portugués, así como culminar las últimas inversiones de mejora de su planta.

Actualmente Simon’s Food emplea a cincuenta trabajadores y tiene una facturación cercana a los seis millones de euros anuales, con un crecimiento anual en torno al 20%. Por encima de otras franquicias del sector, y debido a los volúmenes que distribuye a otros actores del mercado, sus competidores naturales son los principales fabricantes de elaborados congelados.
¿Y cuál es el perfil de los clientes de sus restaurantes? “Para nosotros no existe un público objetivo concreto –asegura Raúl Moreno–, cualquier persona de cualquier edad se puede considerar público objetivo nuestro, aunque si tuviéramos que definir alguno sería la franja que abarca de los quince a los cuarenta años”.

Después de desarrollar e implantar un manual de calidad que recoge el sistema de gestión de calidad de la empresa, Simon’s Food obtuvo en 2005 la certificación ISO- 9001-2000. Además de estrictos controles de calidad, higiene, limpieza y trazabilidad en todos sus productos, cuenta con un programa de I+D para el desarrollo de nuevos elaborados.

JJuan Ramón Gómez

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