La hostelería será la protagonista en los embarcaderos del Ebro en 2008

El primero de ellos, Azud, estará situado junto al embarcadero de Vadorrey y se enfocará a la hostelería, el ocio y usos deportivos. Contará con 3.150 metros cuadrados repartidos en dos plantas (además de una terraza de quinientos metros cuadrados), y dispondrá de una instalación hostelera en la planta superior y usos deportivos en la planta baja. El coste de su ejecución ascenderá a cuatro millones y medio de euros.

La segunda instalación será Náutico, un edificio para hostelería y usos deportivos con una superficie de 2.000 metros cuadrados. Actualmente está en periodo de expropiación, pero “hay negociaciones bastante avanzadas”, aseguró el edil de Zaragoza, por lo que se podrá publicar el concurso para su reforma partiendo del edificio actual. Entre las tres actuaciones se gastarán 27,5 millones de euros.

El tercer edificio, Helios, estará destinado al equipamiento público dedicado al ocio y cultura y tendrá 6.550 metros cuadrados. Estará situado junto al puente de La Almozara.

Además, las tres zonas del río fuera del recinto Expo tendrán edificios adjuntos con instalaciones de ocio, de hostelería y deportivas. Se refiere a la construcción de ocho quioscos en diferentes zonas de la ribera como el Balcón de San Lázaro, la confluencia del puente de La Almozara con la plaza Europa o el Soto.“Para que las riberas estén vivas, hay que dotarlas de equipamientos de ocio, de recreo y de gastronomía. Es bueno que todos los ciudadanos puedan estar cerca”, aclaró Jerónimo Blasco en la presentación.

Tipo de restauración
Visto un plano general de los proyectos que se pretenden llevar a cabo en las riberas del Ebro a la altura de la ciudad zaragozana, se ha demostrado que la restauración, “como comunicación de la variedad y la cultura española”, va a jugar un papel relevante en esta exposición.

Por un lado, se espera que la comida rápida tenga bastante afluencia de público durante el día (unas 1.500 personas cada hora), por lo que se van a otorgar diecisiete licencias para que cada uno de los operadores desempeñe su labor en un espacio de cuatro por dieciséis metros. Así, se destinará a esta área un total de 2.200 metros cuadrados de sala.

Pero también habrá espacio para la restauración de cocina de alto nivel con dos comedores, en el caso del Pabellón de España, con una capacidad de sesenta a noventa personas. Este emplazamiento estará gestionado por la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales. También, la Torre del Agua gozará de una restauración de esta clase, además de una cafetería/bar, entendida como servicio al visitante de la exposición.

Este último tipo de explotación también se repetirá en el Acuario Fluvial y en el Aragón, en el primer caso con terraza, estará situado en la planta superior, y en el segundo, en la última planta. Otro ejemplo de bar/cafetería se repetirá en el Palacio de Congresos, aunque en esta ubicación se dará asimismo un apoyo operacional a servicios de catering.

Concesión pública y cánones
La fecha prevista para la concesión de la restauración que, salvo el Pabellón de Aragón y el Pabellón de España será de carácter pública, se ha fijado para este mes de diciembre. A ella se podrán presentar operadores de manera individual o UTES y su concesión se hará por lotes heterogéneos (un autoservicio, un fast food y cinco quioscos), y se intentará nivelar el riesgo para las concesiones a través del formato y su localización. La gestión de las actividades en restauración y hostelería lo podrán realizar durante los próximos cuarenta años, y para ello los empresarios interesados realizarán una inversión conjunta de cerca de veinte millones de euros.

En cuanto a los cánones, estos se determinarán por visita, con el objetivo de “asegurar la afluencia de público al operador, facilitar el control y sea fácilmente auditable”, se afirma desde la organización. Además, se aplicará el conocido punto muerto, mediante el cual el operador no pagará ningún canon hasta un determinado número de visitas al recinto que se considere su punto muerto. La organizadora establece asimismo este punto como el número de visitas necesarias para que los gastos previstos sean iguales a los ingresos previstos.