Los restauradores están por la labor

Al fin y al cabo se podría aplicar eso de que a caballo regalado,… (o prácticamente) no le mires el diente. Tener un menú acorde a la temática de la ruta, a veces un desembolso simbólico, y unos mínimos requisitos turísticos bastan para estar entre los escogidos por los impulsores de estos itinerarios gastronómicos.

En L’Hereu de Villafranca del Penedés, que figura en una de las rutas – la seis – del Vino y el Cava desde hace cuatro años, disponen de un menú típico de la zona, con productos como el gallo autóctono del Penedés y recetas como el Xató, una ensalada de gran arraigo en esta comarca. Todos deben ir acompañados, ni que decir tiene, de los caldos D.O. Penedés. Por veinticinco euros, el comensal puede degustar las exquisitices locales acompañadas de un blanco, rosado, tinto o cava de la zona. “El menú incluye vinos de bastante calidad, que pueden estar en torno a los doce o trece euros”, indica Octavi Raventós, el propietario del establecimiento, quien opina que aunque estar inmersos en el proyecto no les reporta tantas satisfacciones a los locales del centro de la ciudad como a los de las afueras. Aun así, “no merece la pena dejarlo. Algún día funcionará muy bien (…)”. En la zona, el enoturismo tiene que competir con el de sol y playa “y eso es difícil”, cree Raventós. “Ahora lo van a potenciar bastante, van a ampliar el museo del vino, etc…”, alude como razones para las buenas expectativas. La labor del Consorcio de promoción turística del Penedés le parece positiva, pues extiende en ferias nacionales e internacionales la fama de esta comarca vitivinícola.

Por su parte, en los restaurantes Venta la Quitería y la Aguzadera, ambos en el término municipal de Valdepeñas, cuentan con una mayoría de recetas tradicionales manchegas, condición “sine quanon” para formar parte de Las Mesas de Don Quijote. Antonio Gutiérrez, uno de los propietarios de estos locales, asegura que cuentan con dos cartas-recetario, una de ellas dedicada exclusivamente a cocina manchega y cervantina, desde antes de que surgiera la ruta, así que no les ha supuesto ningún esfuerzo extra apuntarse al carro ideado por la Mancomunidad Tierra de Caballeros-Tablas de Daimiel. En una de las cartas se pueden encontrar platos como el Tiznao Valdepeñero, las Migas o la Caldereta de cordero. Mientras que la otra, abarca un espectro culinario más amplio.

Resultado
En esta primera edición de las Mesas de Don Quijote, asegura Gutiérrez, que los resultados no se han notado demasiado:“Nosotros trabajamos normalmente bien y las estadísticas que hemos cosechado han sido parecidas a las de otros años”. Reconoce, sin embargo el potencial de la zona y las asignaturas pendientes para que llegue a su máxima expresión turística: “Queda mucho trabajo por hacer. Nos faltan escuelas de hostelería en la zona y deberían adecuarse muchos establecimientos, sobre todo hosteleros”.

La Mesa de Don Quijote en La Aguzadera cuesta unos 35 euros (sin vinos), y en La Venta La Quintería, treinta.

Ligeramente distinto es el caso del Gran Mesón de Ciudad Real, también parte del mismo proyecto. Para el centenario de la obra de Cervantes creó una carta específica -al margen de la que tenían de cocina tradicional castellano manchega- con unos veinte platos que según su gerente y propietario, Miguel Martín, “no ha sido rentable. Ha tenido un coste en materia prima porque no ha habido demasiada demanda”. En consecuencia, para este año, aunque siguen con el plan, han reducido el número de platos tradicionales de El Quijote: “Hemos mantenido los ocho o diez que más salida tienen”. Y a pesar de todo, cree que la experiencia ha sido buena y será mejor: “Por la publicidad que ha habido y el boca a boca que se va extendiendo, yo creo que la gente vendrá cada vez más a probar la gastronomía de El Quijote”.

La sevillana Ruta del Arroz también está en proceso de consolidación, según Avelino Guerreiro Antúnez, dueño del restaurante El Huerto del Portugués, en Palomares del Río. “La gente viene buscando el arroz”, cuenta, “y viene a gastarse el dinero”. En su carta de arroces, figuran especialidades como el Arroz con bogavante; con langosta, carabinero, perdiz (sólo en algunas épocas), etc…”. l E.G.G