Madrid desde la azotea

Desde el barrio de Lavapiés, hasta la céntrica Plaza de Santa Ana podemos encontrar una variada oferta gastronómica y los cócteles más novedosos, y aunque cada una tiene su sello de identidad, todas presentan un denominador común: la posibilidad de ver Madrid a vista de pájaro.

La oferta por los áticos madrileños es muy amplia, pudiendo disfrutar de una cena romántica con la pareja, o unas tapas y pinchos rodeado de los amigos. Desde cocina moderna hasta tradicional, pasando por cocina mediterránea con toques asiáticos.

Para cenar y tomar una copa
Como ejemplos más representativos, en la Plaza de la Cebada del madrileño barrio de La Latina, encontramos el peculiar restaurante El Viajero, en cuya azotea se puede degustar un gran surtido de pinchos, raciones y pizzas; o tomar una copa escuchando la música que pincha el DJ en directo. La única condición es que el buen tiempo acompañe. También es posible organizar eventos o fiestas privadas. Además, existe la opción del autoservicio.

Muy cerca del anterior, bajando por la calle Toledo a la Plaza de Cascorro, en la biblioteca de la UNED de la calle Tribulete topamos con el Gaudeamus Café, un peculiar local de ambiente universitario. En él, se puede comer desde un carpaccio de atún blanco del Cantábrico marinado con menta, hasta magret de pato con cebollas francesas reducidas en Rioja con calabacines y zanahorias, o tomar un café mientras se vislumbran los tejados y las corralas de Lavapiés. Abren de lunes a viernes de 15.30 a 00.00, y los sábados de 18.00 a 00.00.

En los alrededores del Congreso de los Diputados se halla el Hotel Urban. En su terraza se puede tomar un cóctel, un licor o una copa de champán en las noches de verano. El chef del Urban, Joaquín de Felipe, propone cenar platos como cordero ecológico confitado con quínoa real o raviolis de manzana con helado de té, a la vez que se disfruta de las vistas del barrio de los Austrias.

Desde el Urban, continuando por la calle del Prado, se llega a la emblemática Plaza de Santa Ana, donde se encuentra The Penthouse, abierto los domingos de 20.00 a 02.00 horas. En él encontraremos cocina contemporánea mediterránea con algún toque asiático, preparada por el chef Víctor Cariacedo como las croquetas, el jamón de bellota con pan tumaca, o el pollo con verduras y soja. Si lo que se quiere es tomar una copa, preparan cócteles, desde los más clásicos hasta los más modernos, elaborados por Gerber Group, entre los que destacan el Cosmopolitan o el Lavender Margarita. También se puede reservar para celebrar eventos.

No podemos olvidarnos del Hotel de las Letras, entre las calles Caballero de Gracia, Virgen de los Peligros y Gran Vía, y desde cuyo ático se observan los rincones más céntricos de la capital.

La penúltima y nos vamos
El Círculo de Bellas Artes es otro lugar emblemático de Madrid, que brinda la posibilidad de ver el edificio Metrópoli, la calle Alcalá o el Banco de España desde su terraza, mientras se asiste a espectáculos de jazz o de teatro.

En la decimotercera p lanta del Hotel Puerta de América, ubicado en la Avenida de América, tenemos dos espacios diferenciados: el Skynight, y en el Attico. En el primero, abierto hasta las cuatro de la madrugada, se ofrecen conciertos en directo, presentaciones de moda o sesiones de humor. El Attico Club invita al disfrute de las mejores vistas de Madrid, y en él se pueden celebrar todo tipo de fiestas o incluso realizar presentaciones de diversas firmas nacionales e internacionales.

Desde el próximo 28 de junio, y hasta finales de septiembre, El Mirador del Thyssen-Bornemisza abre sus puertas. Daniel Napal, jefe de cocina de El Antiguo Convento Catering –que gestiona los servicios hosteleros del Mirador-, propone empezar la noche con sardinas marinadas, bogavante y huevas, o el tartar de magret y boletus; y continuar con el salmón ahumado con paté de pera y mostaza o el solomillo de pluma ibérica, para culminar con un caprese en dulce. Como colofón, desde su terraza de 250 metros cuadrados, vislumbrando el Paseo del Prado, ofrecen saborear un destilado.

Las terrazas se convierten en una apuesta segura para el ocio primaveral y estival, por eso hoteles y restaurantes destinan sus azoteas a brindar su oferta gastronómica o no, al cliente con la luna de Madrid como telón de fondo.

JBeatriz Sánchez