Comer en balnearios y spas

No es demasiado frecuente que los balnearios y spas urbanos incluyan servicios de restauración para sus clientes, posiblemente porque esos servicios estén sobradamente representados en los alrededores. Es más habitual verlo en aquellos más alejados de las grandes ciudades que, aunque tengan su origen o leit motiv en las aguas termales, en ocasiones acaban convirtiéndose en complejos turísticos, con habitaciones y restaurante o restaurantes conformando su oferta básica. Bien es cierto que también se da el caso contrario, el de hoteles que suman a sus servicios los circuitos termales.

La Asociación española de balnearios urbanos, creada hace dos años aproximadamente cuenta con 25 balnearios urbanos asociados. De ellos, explica Antonio Pastor de Gracia, representante de la misma, sólo cuatro están enclavados en hoteles o resorts que cuentan con restauración, y otro, integrado en un complejo que incluye restauración y gimnasio.

Es también usual, y hasta cierto punto lógico, que el plato sea reflejo del entorno, por lo que, tal vez en estos espacios, más que en ningún otro, tienen cabida los menús bajos en calorías, dietéticos u orientados a la salud de una forma u otra, aunque desde la alta gastronomía hasta los bares informales o la comida árabe, todo tiene cabida en estos espacios hechos en pos del descanso de cuerpo y mente.

Castilla antiestrés
En la villa vallisoletana de Olmedo se emplaza el hotel balneario que lleva su nombre. Se trata de un complejo compuesto por tres edificios, parte de los mismos edificados sobre un antiguo convento mudéjar. Además de las instalaciones para la aplicación de técnicas termales y de relajación de todo tipo, cuenta con unas ochenta habitaciones, jardín, pista de paddel, cinco salones para la celebración de congresos,… y espacio para propuestas culinarias variopintas.

Los restaurantes El Hontanar y El Gastronómico se basan en cocina de temporada y sus respectivos menús de degustación rondan los treinta euros. Existe una carta dietética específica para aquellos que busquen platos bajos en calorías y sanos por encima de todo.

Sin salir del Hotel Balneario Villa de Olmedo, otra elección posible es la Cafetería del Convento y su patio porticado donde se puede saborear una carta de cocina rápida y ligera; o La Bodeguita, que rinde tributo a la tierra, con sus embutidos castellanos acompañados de caldos nacionales e internacionales. En este último incluso se celebran catas para grupos.

La evolución de la partida gastronómica en el complejo a lo largo del tiempo “ha sido en todo momento ascendente”, según Montse Manchón, la responsable de comunicación. Hoy supone en torno al 35% de la facturación total de todos los departamentos del Hotel Balneario Villa de Olmedo, incluidas bodas, banquetes, comidas de empresa y todo tipo de celebraciones. Matiza Manchón que “lógicamente el costo de comida y bebida junto con el de personal de cocina y restaurante es el más alto de la compañía, por lo que el porcentaje si hablamos de beneficios no tiene nada que ver con ese 35%”.

Entre las novedades que para el futuro próximo prepara el Villa de Olmedo sobresale por encima de todas, la creación de la primera cadena hotelera que combina edificios históricos y aguas termales, bajo el apelativo de Castilla Termal. Sus dos proyectos más inmediatos, con inauguración fijada para 2008, están emplazados en el Monasterio de Santa María de Valbuena en San Bernardo (Valladolid) y en la Hostería Real de Santa Catalina de Burgo de Osma (Soria).

Un spa de estrella Michelín
En el Hotel Mas Passamaner de la Selva del Camp (Tarragona), uno de cuyos atractivos es el área de spa, la gastronomía ocupa un lugar absolutamente preferente. No sólo porque a ésta deba el 35% de sus ingresos, como explica la directora de comunicación del centro, Juana Fernández Piña, sino, sobre todo, porque al frente de su restaurante La Gigantea está el reputado chef hispanoalemán Joaquín Koerper, con una amplia trayectoria jalonada de estrellas Michelín. Sin ir más lejos, en estos momentos asesora a “El Arambol”, el restaurante de La Posada Real de la Casa del Abad de Ampudia (Palencia) – de los mismos dueños que Mass Passamaner – y que fue reconocido por la Guía Roja en 2005 con una estrella.

En La Gigantea, Koerper utiliza los productos de la tierra, de la zona del Camp, para elaborar sus menús. Es decir, cocina mediterránea pasada por el tamiz de un chef de altura. “Es curioso que haya clientes fijos que no seleccionan platos, sino que el propio cocinero le prepara un menú personal”, señala Fernández Piña, quien añade que otros puntos muy valorados son las cuidadas cartas de agua y vino.

El espacio del restaurante, delimitado por una gran cristalera que da a una zona ajardinada, se halla enclavado en un anexo del edificio principal, construido por el arquitecto Doménech i Muntaner en estilo modernista.

Este coqueto hotel de lujo no llega la treintena de habitaciones. En la zona de spa-wellness se puede alcanzar el bienestar por distintas vías, desde las técnicas orientales como shiatsu o watsu, hasta la electroterapia o las terapias basadas en el vino, el chocolate o el café. No falta en el recinto un centro de negocios, zonas deportivas e incluso un helipuerto.

Del mismo modo, uno de los principales atractivos del malagueño Hotel Elba Estepona (de la cadena Elba) son los 1.500 metros cuadrados que dedica a la talasoterapia, gimnasio y spa. Sin desmerecer, por supuesto, el aspecto culinario que cifra Fernando de las Heras, director de Elba Hoteles, en un 40%. El complejo, cuyo hotel está formado por más de doscientas habitaciones, luce tres restaurantes temáticos, y otro internacional y más informal, tipo buffet, al que han llamado Arena Beach. De acuerdo con el director, “los clientes que realizan estancias medias y largas en el hotel valoran la variedad ya que les permite comer algo distinto cada día”.

De los temáticos, por un lado el Al-Andalus, sirve platos típicos españoles de elaboración casera. París-Roma ya suena distinto. Es otro tipo de restaurante, que practica cocina mediterránea combinando platos franceses – con protagonismo de foie – y platos italianos, dentro de los que predominan las ensaladas y pastas. Dispone además de carta dietética supervisada por la dirección médica del centro de talasoterapia. El tercero de los temáticos es Asia Fusión, de cocina asiática creativa y decoración minimalista. Los precios medios para todos ellos oscilan normalmente entre los 50 y 60 euros por cubierto.

Espíritu andalusí
Medina Mayrit (Ciudad de Madrid) es el nombre que el Reino de Toledo utilizó a partir del siglo VIII para denominar a esta ciudad donde confluyeron tres culturas: cristiana, árabe y judía. El término lo toma prestado un moderno hamman ubicado en el centro neurálgico de Madrid, donde se concibe el relax al estilo de los baños árabes, aunque va más allá: “también hemos querido recuperar patrimonio histórico y gastronómico, restaurando – por ejemplo, un antiguo aljibe centenario en Madrid – y elaborando recetas de cocina andalusí, que son fusión de las tres culturas”. Lo dice Dense Abderhalden, responsable de marketing de Medina Mayrit que comenta además que la gastronomía es un “complemento muy importante del negocio”. De hecho, supone, como en los anteriores casos, en torno a un tercio de su facturación. Y habla a continuación de packs como el “Esencia de primavera”, que incluye baño, masaje con guante de crin, masaje hidratante y comida (un entrante, dos segundos a elegir entre platos ligeros, un té verde, primera bebida y fruta) por 45 euros. Si el cliente se decanta únicamente por la mesa, podrá elegir entre el menú del medio día d 12 euros, el de por la noche, más amplio y sofisticado cuyo precio ronda los 40, o la carta que suele fijarse en unos 30 euros.

La chef de Medina Mayrit, Isabel Omar, practica cocina de fusión con base e ingredientes andalusíes a los que incorpora la tecnología y las tendencias actuales. Es posible encontrar platos previsibles como el cus cus – en varias combinaciones de carnes y verduras -, berenjenas a la miel, caldereta de cordero, salmorejo o tabulé; y otros más sorprendentes como la ensalada de naranja, el trío de empanadillas orientales o la torrija sobre helado de sésamo. El reto, según Abderhalden, es “llegar a ser referente de la comida andalusí, seguir investigando y ofrecer una mayor variedad. También queremos consolidar y ampliar el apartado cultural, ofreciendo jornadas gastronómicas, catas y cursos y mejorando los aspectos relativos a los espectáculos ofrecidos”. Entre los que ahora mismo ofrece destacan los de danza del vientre y las actuaciones con darbuka.

Almuerzo con siesta y masaje
Relajarium Club Natural es otro centro antiestrés en pleno meollo de la capital española que, como servicio básico ofrece un almuerzo de comida ligera a 12 euros para la gente que a medio día no dispone de mucho tiempo y tiene que volver al trabajo después. Pero existe la opción de que éste pueda ir acompañado de un masaje de quince minutos y una siesta desembolsando treinta euros. (Ver RN 60).

Más alejado del mundanal ruido está el balneario El Bosque, de Matalpino (Madrid), donde las actividades dirigidas al bienestar están al cabo de la calle. Ellos mismos definen como el principal objetivo “que las personas que vengan puedan experimentar una mejora de su estado físico general, un modo de vivir más relajado (…)”. Disponen de un auditorio para actividades artísticas, salas de conferencias, balneario, centro de terapias naturales, restaurantes, cafetería, tienda y huerto biológico”. El restaurante El Cenador de El Bosque, al que asesora el prestigioso cocinero Salvador Gallego, tiene capacidad para 140 comensales, con platos de todo tipo, aunque aparte existen opciones vegetarianas, platos ecológicos y propuestas dietéticas.

En el Balneario de Archena, en la localidad murciana del mismo nombre, el porcentaje de ingresos de la restauración oscila entre un 35 y un 40 por ciento, que llegan por varias vías: el restaurante del Hotel Termas, que además presta servicio al Hotel Levante – dentro del mismo complejo -; el buffet que ofrece el restaurante del Hotel León; las Cafeterías Termalium, con sus platos combinados; y el Bar Casino con snack-bar. De acuerdo con sus responsables, “la gastronomía ocupa un lugar importante, debido a que nuestros clientes están en régimen de pensión completa”. Esto obliga, a esforzarse en ofrecer gran variedad. Definen su cocina como básicamente mediterránea. Y no sólo juega un papel fundamental, sino que ese papel va a ser reforzado con la apertura a medio plazo un restaurante gastronómico dentro del complejo, y el restaurante Termalium, con cuatrocientas plazas, que estará centrado en tapas mediterráneas y en su primera planta, en la comida saludable. l
Elia García

Alimentos que no se comen y bebidas que no se beben
Cuentan que Cleopatra tomaba baños en leche de burra para mantenerse joven y bella, aunque probablemente desconociese que sumergirse en vino o envolverse en chocolate también puede contribuir a tales fines, amén de los beneficios ya conocidos que produce su ingesta.

En nuestros días, cada vez son más los centros termales que se apuntan a la vinoterapia o tratamientos a base de vino. Los fundamentos científicos hablan del efectos rejuvenecedores de los polifenoles sobre la piel, algo que tienen muy bien estudiado en el Hotel Golf Peralada en el Ampurdán (Gerona), uno de los resorts pioneros en este aspecto. En Rioja, la tierra con nombre de vino, como reza la publicidad institucional, se pueden encontrar igualmente centros que ofertan estos baños terapéuticos. Uno de ellos es el Spacio Oasis Wellness en Logroño.

Y si comer chocolate es un placer, no menos, según aquellos que lo han probado, es envolver el cuerpo en este oscuro manjar. De acuerdo con los expertos, el cacao, por su alto contenido de antioxidantes arremete contra los radicales libres causantes del envejecimiento de la piel y favorecen la oxigenación celular, entre otros efectos. Ya se pueden encontrar envolturas y terapias de chocolate en centros como el Hotel Elba Estepona, el Gran Hotel Balneario Blancafort, en La Garriga (Barcelona); el Hotel Augusta de Sanxenxo (Pontevedra); y el spa Las Ánforas en Linares (Jaen).

Pero aquí no acaba la cosa. El Hotel Balneario Valle del Jerte de Valdestillas (Cáceres) ha lanzado recientemente un relajante servicio basado en el producto insignia de la comarca: la cerezaterapia. Según los responsables del hotel, el fruto posee propiedades remineralizantes desintoxicantes y antiinflamatorias. l E.G.G.