El carné por puntos ralentiza la demanda de espirituosos en foodservice

La copa después de la comida o la cena sigue siendo el momento elegido por el usuario de la restauración comercial para el consumo de bebidas espirituosas. Es entonces cuando optan por las bebidas clásicas: un buen coñac, un licor de hierbas, etc. No obstante, si hablamos de la noche, la implantación del carné por puntos, ha perjudicado en algo dicho consumo.

Además, el consumo de alcohol –vino y cerveza aparte- dentro de la restauración, en líneas generales se da en un tipo de establecimientos muy concreto. Es prácticamente imposible encontrarlo en cadenas de fast food. Tal y como indican desde el Grupo Zena, su consumo es casi nulo en enseñas da fast casual, tipo Cañas y Tapas, o Foster’s Hollywood, donde tomarse una copa está lejos de ser una tendencia habitual o, cuando menos, reseñable.

En consecuencia, es muchísimo más habitual que dicha tendencia se observe dentro de establecimientos calificados de casual o de fine dining, donde las bebidas alcohólicas pueden llegar a suponer hasta un 10% de las ventas totales del establecimiento.
“Normalmente, las bebidas espirituosas suele tomarlas la gente cuando tiene tiempo. Suele ser siempre después de la cena, un buen brandy, o un licor, pero realmente hay un problema, explica Ángel León, del restaurante A Poniente, en El Puerto de Santa María (Cádiz), y es el tema de los puntos del carné, que nos ha influido a todos los restauradores muchísimo. Antes vendía muchísimo más alcohol de lo que vendo ahora, pero muchísimo más. Actualmente, el porcentaje de la oferta que representan las bebidas alcohólicas puede oscilar entre el diez y el quince por ciento y suele darse entre gente que no tiene que coger el coche. La gente ha tomado una conciencia del alcohol muy importante. A nosotros nos repercute de forma negativa, pero había que controlarlo de alguna manera, porque antes era un poco desmadre”.

Casos y casos
Pero, a pesar de esto, hay algunos tipos de locales, un tanto atípicos, por el sector en el que se encuadran, que sí que basan parte de su oferta en la caja que pueda hacerse mediante el despacho de bebidas alcohólicas. Enseñas como Hard Rock combinan su oferta nocturna con los servicios de restauración, la música –conciertos en vivo- y el despacho de copas, por citar un caso.

Y algo parecido sucede con TGI Friday’s –en España gestionado desde 1985 por el Grupo Vips-, que posee una pequeña carta de cócteles, compuesta por aproximadamente una decena de entradas, bajo la denominación común de ultimates. Estas especialidades por las que uno puede decantarse antes de la cena, o como la mejor forma de empezar la noche, se han configurado como uno de los atractivos de la firma americana que, en ocasiones ha sido la sede de algún campeonato internacional de coctelería aunque esta faceta, de momento, permanece en stand by. No en vano, la matriz de la marca, en EEUU, es famosa precisamente por eso: la amplia oferta de cócteles, que complementa con la celebración de diversos eventos relacionados con este tipo de bebidas.l
A. I. G.