Lizarrán se reúne con sus franquiciados en La Rioja

Los representantes de la central se reunieron con los dueños de los establecimientos en Logroño donde, durante dos días, franquiciados y franquiciadores compartieron unas jornadas protagonizadas por visitas a bodegas y buena comida y donde quedó demostrado que transparencia y un ambiente distendido son los mejores aliados para garantizarle el éxito a una marca.

El lugar, el hotel Husa Gran Vía de Logroño; la cita, el 3 de julio a las ocho de la tarde. En ese momento daba comienzo el encuentro de franquiciados de Tabernas Selectas Lizarrán: los asistentes –aproximadamente el 50% de todos los poseedores de un establecimiento de la enseña- se reunían con los representantes de la central, encabezados por su director general, Oscar Vela. Un encuentro informal en el que estrechar lazos, conocerse y, sobre todo, pasarlo bien.

Un paseo por Dinastía Vivancos
El plato fuerte de la reunión llegaba durante la jornada del 4 de julio. Ésta comenzaba con una visita a la bodega Dinastía Vivancos, en Briones, y a su Museo de la Cultura del Vino. Los franquiciados de Lizarrán disfrutaron de una visita en la que pudieron contemplar numerosas piezas arqueológicas y objetos etnográficos, prensas y norias antiguas, vídeos sobre el proceso de elaboración del vino, las barricas, etc. Una vez concluido el recorrido por las instalaciones, el levantador de piedra, Iñaki Perurena, acompañado por su hijo, Inaxio, realizó una exhibición para los asistentes.

Después, llegaba el turno de disfrutar de una buena comida a cargo de Manolo Zarzoso, chef de la cadena, que aprovechó la ocasión para ofrecer un copioso almuerzo en el que se pudo probar toda una serie de productos típicos de Tabernas Lizarrán. Durante el mismo, la compañía Fripán, y la bodega anfitriona, se unían para poner a disposición de los comensales la degustación de un maridaje de pan y vino. A la llegada al hotel, y con el resto de la jornada libre, muchos fueron los que aprovecharon para descansar, de cara a la cena-evento de la noche, organizada por Schweppes: Fiesta, fiesta, fiesta…

Las bodegas Juan Alcorta fueron el destino elegido por Lizarrán para la visita del día 5. Unas instalaciones dedicadas exclusivamente a la elaboración de crianzas, reservas y grandes reservas. En la finca, la enóloga de las bodegas, Elena Adell, además de mostrar la propiedad, fue la encargada de impartir una pequeña clase de cata, en la que los protagonistas fueron unos caldos suaves y armónicos.

Finalizada esta visita, el grupo regresó al hotel, donde se realizó la comida que clausuraba el evento, tras la cual, los asistentes se despidieron, esperando la reunión del año próximo. l A