El #unopuntosiete frente al Covid-19 desde una visión financiera

Javier García-Baos PwC Restructuring & Debt Advisory - Retail & Consumo.
Javier García-Baos
PwC Restructuring & Debt Advisory – Retail & Consumo.

Por Javier García-Baos
PwC Restructuring & Debt Advisory – Retail & Consumo

El sector de la hostelería y la restauración ha sido uno de los primeros en notar los efectos de las medidas adoptadas para combatir el Covid-19. Sin duda, será uno de los sectores más golpeados como promueve el movimiento #unopuntosiete, y por desgracia, tardará tiempo en recuperarse de esta crisis.

No todo son malas noticias, porque las empresas del canal horeca han sido de las más rápidas en reaccionar protegiendo lo que seguramente es el elemento financiero más importante en estos momentos de crisis: la tesorería. Los mecanismos más utilizados para preservar la caja inmediata han sido: entre otros, la renegociación de alquileres, la negociación de contratos con proveedores; la eliminación de gasto superfluo; la ejecución de ERTEs, la moratoria en el pago de cuotas de préstamo, etcétera. Todas ellas, medidas encaminadas a resolver el problema de la supervivencia a corto plazo intentando eliminar y/o aplazar el mayor volumen de pagos posible en un periodo de ausencia total de ingresos.

Una vez superada la etapa de confinamiento y de cese de actividad, se espera que las empresas del sector de la restauración hagan frente a una etapa de entre seis y ocho meses de transición o ramp-up hasta alcanzar una capacidad similar a la situación anterior al Covid-19. En el escenario inmediato post-Covid, nos encontraremos un entorno caracterizado por medidas que todavía limitarán la concentración de personas (limitación del aforo de los locales y/o del número de mesas), miedo en la población a la concentración en los lugares públicos, sobreabastecimiento en los hogares y disminución de la renta disponible de las familias como consecuencia de la crisis económica. Todo ello, va a provocar que la vuelta del público a los establecimientos sea lenta y progresiva, de manera que los restaurantes volverán a la actividad pero con capacidades bajas. Lo que significa que los gastos volverán prácticamente a la normalidad, pero no así los ingresos, por lo que la necesidad de liquidez será mayor en este periodo de ramp-up post-Covid.

Conviene analizar esas nuevas necesidades de liquidez post-Covid conjuntamente con el calendario de amortización de la deuda actual, ya que las previsiones del presupuesto de 2020, así como, los planes de negocio en especial los que incluían nuevas aperturas no se van a cumplir. En base a ese nuevo presupuesto revisado, la búsqueda de la liquidez debe canalizarse principalmente a través de las entidades financieras con las que ya se tenía relación previa, instrumentándose en dos productos: las líneas de financiación directa ICO (de hasta 500.000€) y préstamos bancarios garantizados con la línea de avales ICO, ambos productos aprobados por el Gobierno en el RDL 8/2020 de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del Covid-19.

Superado el primer periodo de la crisis, se prevé un cambio drástico en el entorno competitivo. Volverá el modelo low-cost (ticket por comensal <25€) con promociones agresivas para captar demanda por parte de las grandes cadenas de restauración y de los intermediarios de reservas. En este escenario, el segmento muy alto (ticket por comensal >100€) logrará defenderse aunque con un leve descenso en la demanda. El segmento medio-alto (50-100€ por comensal) será probablemente el más impactado por el lado de la demanda, por lo que la gran mayoría de los restaurantes aspirarán a reconvertirse y competir en el segmento medio-bajo (25-50€) optando por un buen mix de relación calidad/precio, por lo que se producirá un exceso de oferta. La diferenciación, el marketing y la comunicación, así como mantener la esencia del restaurante serán las claves de éxito para sobrevivir en este exceso de oferta del segmento medio-bajo.

Por último, no todos los restaurantes han llegado a esta crisis en la misma situación financiera y, por ello, habrá vencedores y vencidos. Los locales que no estaban funcionando es probable que echen el cierre definitivo, mientras que los grupos de restauración que han llegado con una situación de buena solvencia tendrán la oportunidad de comprar o acceder al traspaso de locales con modelos de negocio que hayan caducado para implantar su modelo en crecimiento. En definitiva, el sector de la hostelería y restauración volverá por sus fueros, ese #unopuntosiete resistirá, pero se transformará y reinventará de nuevo, como ya hizo hace relativamente poco tras la crisis de 2008.