ADK. El único kebab organizado se perfecciona en Canarias

A mediados de los 90 y, sobre todo, en la pasada década irrumpieron con fuerza en nuestras calles unos pequeños locales de comida rápida, sabrosa y barata que inmediatamente conectaron con el consumidor. Eran los döner kebab. ¿Qué ha pasado con ellos?

Javier Mesa

Javier Marín, director de Onipse Canarias y ADK.
Javier Marín, director de Onipse Canarias y ADK.

Esos pequeños establecimientos de gastronomía de origen turco permitían a un público heterogéneo saciar su apetito a cualquier hora gracias con sus “bocadillos” de pan pita y carnes cocinadas en sus icónicos hornos de pinchos giratorios. Se podían consumir de forma rápida en los locales, llevárselos a casa o comerlos en la calle. Parecía el negocio perfecto para la franquicia. Años después, sin embargo, su presencia en formato cadena se ha reducido y lo que podía haber sido un segmento a explotar por la restauración organizada ha devenido en un panorama de absoluta atomización.

En el registro de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF) actualmente sólo permanece inscrita una empresa dedicada a este nicho de mercado, la cadena ADK, una marca asentada con 29 establecimientos en las Islas Canarias. Una segunda enseña que se centró en la expansión organizada del concepto y fue Instanbul Döner Kebab, nos recuerda Xavier Vallhonrat, presidente de la AEF. Llegó a operar más de una treintena de locales para después desintegrarse y desaparecer del registro de franquiciadores.

Abbasid Döner Kebab nació en 2003 con un primer local en Las Palmas de Gran Canarias de la mano de Domingo Espino, un jockey profesional que en sus competiciones europeas conoció este concepto y pensó que podría tener futuro en su tierra natal. Para su desarrollo, este emprendedor creó Onipse Canarias, empresa propietaria de una firma que empezó a expandirse con éxito por las islas hasta que en 2007, con 12 restaurantes abiertos, fue adquirida por el Grupo Eat Out. La nueva propietaria apostó por continuar con su expansión “a través de un proceso de reingeniería de todo el concepto”, señala Javier Marín (que por aquella época ya trabajaba en Eat Out) “porque vemos que hay una oportunidad de reenfoque hacia el mundo de fast food más profesional y es cuando pasa a denominarse ADK, con una nueva imagen y locales más amplios”.

En febrero de 2016, con la llegada de Sergio Rivas como nuevo CEO, “el grupo cambia su estrategia para enfocarse en el desarrollo de sus marcas de mayor notoriedad”, recuerda Marín. Un mes después, en marzo, Onipse Canarias es adquirida por Carpisa Foods, una compañía familiar de referencia en el sector cárnico con 30 años de trayectoria, y Marín sigue su carrera como responsable de la cadena integrado en la nueva estructura.

Local de ADK en un centro comercial.
Local de ADK en un centro comercial.

La empresa ubicada en Griñón (Madrid) apuesta por ADK “porque ve una oportunidad en el mercado de crear y desarrollar una marca con un gran potencial y un buen know how, demostrado por su crecimiento en Canarias” y que en la práctica es líder nacional como único operador activo de su segmento. Asimismo, recalca Marín “la compañía va bien y da resultados” gracias a un concepto de fast food rentable para los franquiciados.

Con 29 locales (Gran Canarias, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote), los responsables de ADK  calculan que acaparan el 80% del mercado del kebab en Canarias, “gracias a un producto excelente en calidad, a un precio razonable y con muy buenas ubicaciones, con presencia en todos los grandes centros comerciales de las islas”.

Llegados a este punto, los responsables de ADK consideran que ha llegado el momento de buscar a ese cliente que no solo se fija en el precio y está dispuesta a pagar un poco más por un producto más gourmet. Esta búsqueda, en el caso del kebab, pasaría por aumentar el ticket medio para tener garantizada la procedencia y la trazabilidad del producto que se va a consumir, en un locales con mejor presencia y un ambiente más actualizado. “Tenemos una historia detrás, con notoriedad de marca y que ha ido evolucionando precisamente porque ofrecemos una garantía de producto, con buena presencia y con unos procedimientos de trabajo y limpieza alejados de la informalidad que domina el sector del kebab independiente”, razona Marín.

Su oferta se basa en una amplia gama de kebabs y durums (pollo, ternera y mixtos); lahmacun; hamburguesas de carne kebab; ensaladas; y complementos habituales como el falafel o exclusivos como las patatas de maíz; postres, así como una fuerte alianza con Coca Cola y Estrella Damm. Por supuesto, la materia prima la pone Carpisa y “es donde vamos a poner el mayor énfasis a la hora de elevar la calidad del restaurante de kebab. Nosotros no queremos que al entrar se vea  el pincho con una pasta de carne girando, sino que vamos a mostrar un kebab de filete contra filete que se corta a cuchillo”.

La ventaja de contar con la garantía de un fabricante como Carpisa y un operador como Havi Logistics a la hora de operar en un sector marcado por el amateurismo y la atomización, ofrece una gran oportunidad de desarrollo y crecimiento basada en el control de todos los procesos de producción, la elección de la materia prima, las auditorías en mataderos, certificaciones halal… Así, la única marca organizada de kebab apuesta, de momento, por seguir creciendo en Canarias, donde consideran que tienen margen para entre 10 y 12 locales nuevos, “sobre todo en Tenerife, isla en la que la solo disponemos de dos establecimientos y que por población tiene cabida para 7 u 8 más”. El salto organizado al resto del territorio nacional parece ser solo cuestión de tiempo.