Bruce Lee fue filósofo antes que luchador, tenía un proyecto y no lloraba

Uno de los catorce ocho miles del planeta. Consiguiendo la sexta ascensión catalana de la historia y la primera por esta nueva vía.

Informado el director general de su empresa de alimentación, envió un mail a todo el personal de la compañía diciendo “En momentos como los actuales donde las malas noticias sobre la crisis europea y mundial saturan la prensa, el ejemplo de algunas personas y compañeros recupera la importancia de valores como el esfuerzo y la perseverancia ante la dificultad, que hacen posible la superación de las mayores barreras y la conquista de grandes hitos. Desde aquí, casi al nivel del mar, y en nombre de todos los que integramos nuestro grupo empresarial, quiero felicitar a Jaume y reconocer en él los valores que nos inspiran como empresa: Compromiso, Profesionalidad y Liderazgo. Nos has dado un ejemplo de superación, constancia, trabajo duro, profesional, riguroso, planificado, y al final de todo, y como resultado, has conquistado una de las grandes cimas del mundo. Enhorabuena y felicidades”.

Compromiso de las personas
El ejemplo de Jaume nos hace recordar, ¿por qué algunas organizaciones tienen tanto éxito mientras que otras triunfan sólo moderadamente y algunas fracasan estrepitosamente? y ¿cuál es el factor que más influye en el éxito de un negocio?
No son sólo las capacidades en la gestión de sus activos, sino él compromiso de sus personas, su energía y su actitud. Afán de superación, determinación, trabajo en equipo, objetivos claros…
La historia siempre se repite. Los principios filosóficos y pedagógicos que conducen al éxito y nos dan resultados siempre han sido los mismos. La eficacia y eficiencia de la organización está en función de las personas, de las relaciones interpersonales entre ellos, de su esfuerzo… debemos ser capaces de retomar esos valores y crear compromiso, asunción de responsabilidades y alineamiento con la misión de la organización. Una moral baja, falta de compromiso, escasa o nula comunicación… obstaculiza el rendimiento y efectividad de una organización.

Una estrategia del pasado puede ser una carga en el S. XXI. Es necesario estar abiertos al exterior, escuchar la voz de los clientes, plantearse nuevos retos e incentivar la innovación en la organización. Crear pasión, deseo de lograr la excelencia y resultados en la gestión diaria entre las personas que colaboran con nosotros.

La supervivencia de la organización y éxito reside en la búsqueda y consolidación de ventajas competitivas. La estrategia corporativa debe tener clara la visión de la organización, su configuración y la distribución de recursos.

No basta con gestionar recursos eficientemente. Debemos definir los fines, los medios de forma coherente e integradora para transmitirlos a toda la organización como guía para su actuación diaria.

Nada que temer excepto el miedo
Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, publicaba un artículo en The Economist bajo el título “(Casi) nada que temer excepto el miedo”, opinando que eliminando la incertidumbre de los mercados buena parte del problema estaría resuelto y que pronto volveríamos al “Business as usual”. La actual incertidumbre provoca una prudencia extrema y perniciosa entre inversores, empresas y consumidores. Nadie iría a los restaurantes, cafeterías, locales de ocio si cree que se acerca la peor depresión desde la pérdida de las colonias. Esta incertidumbre y falta de confianza a nivel colectivo se puede convertir en catastrófica.

Es momento de recordar la filosofía pragmática que ha hecho grandes a muchos empresarios. La prudencia, templaza, justicia y sabiduría. Son virtudes que en estos momentos deberíamos recordar desde una óptica de pasión: optimista, esperanzadora, audaz, moderadora y orientada a las personas. Con una dosis de disciplina racional, constancia, tenacidad y realidad. Con visión de organización profesional, capacidad de establecer expectativas y objetivos realistas. Con la conciencia de asumir responsabilidades, con entusiasmo y de manera justa.

Pequeño dragón, Bruce Lee, tomaba los pensamientos filosóficos más brillantes y los aplicaba. Se cumplen setenta años de su nacimiento y su racionalidad sigue viva. Ha pasado a la historia como un monumento a la superación. Decía “yo creo en mis propias circunstancias”. Hay momentos en los que lo importante es formarse y re-inventarse a fin de lograr un desarrollo personal-profesional y lograr los objetivos de la organización.

Sin la determinación de las personas emprendedoras, la constancia en el compromiso con la misión, la paciencia, el ánimo y optimismo de las personas los objetivos no se alcanzarán.

Sólo con la suma de ejemplos como el de Jaume podemos retomar el espíritu de confianza que nos llevará a conquistar nuevas cimas. J