Dar seguridad…

Algo que es muy importante para garantizar el buen funcionamiento posterior es una “visita técnica de inspección” o dicho de otra manera, el comprobar “in situ” todos los factores que pueden hacer temblar el desarrollo del evento. Por ejemplo: accesos al lugar de la celebración, o la entrada correcta de los camiones. En una ocasión, por seis centímetros tuvimos que descargar cuatro tráileres en la calle porque no entraban y resolver diferentes problemas que se derivaron, tales como aparcamiento, alquiler de toros, otro vehículo de enlace y contenedores para el material, provocando además una lentitud considerable en la descarga.

Comprobar por ejemplo, si hay escaleras, ascensores y la medida de estos, si se han de cruzar zonas de césped o gravilla, (lo que dificulta mucho los desplazamientos), la anchura de las puertas… En la celebración de un cumpleaños parece obvio medir la puerta si se diseña un pastel enorme, evitando que el anfitrión tenga que soplar las velas en la escalera.

La potencia eléctrica es otro aspecto fundamental; el que tenga suficiente potencia y en el sitio que tu elijas. A veces los generadores están a bastante distancia y las mangueras (o cables) que transportan la corriente deben tener un determinado grosor. Es cierto que normalmente las empresas que proporcionan los generadores tienen el material adecuado, ¡pero! a veces ocurre que por, ahorro o desconocimiento las mangueras no tienen la secciones validas. Todo ello puede provocar o dar como resultado el quedarte en pleno trabajo sin corriente eléctrica o lo que es igual, ¡¡¡el desastre!!!!.

Si el evento es de un cierto tamaño, por ejemplo dos mil personas, es importante tener a mano un electricista para cualquier problema, que generalmente surge cuando todo esta en marcha. Por ejemplo, el hecho importante de que conectes los hornos o armarios calientes en grupos pequeños, tres o cuatro máximo, y con diferenciales separados, asegura que no nos quedaremos al descubierto con todos los hornos parados, ya que puede saltar un grupo, pero eso es salvable.

Y así podríamos continuar repasando cualquier detalle que pueda influir negativamente en el resultado de la celebración. Hay que tener en cuenta, si es en verano o en el exterior, sobre todo si hay bufets con comida, la posibilidad de insectos, el tiempo de duración del hielo para enfriar, la bebida, o el tener en un plan “B” para los días de lluvia. En cierta ocasión en Pamplona, en la celebración de una cena medieval, el aperitivo se realizaba en el exterior. Eran varios días y uno de ellos se presentó lluvioso. Tuvimos que trasladarlo todo al interior, bien pues, el responsable del espacio no nos dejaba usar el local porque el suelo era poroso y se manchaba con mucha facilidad. De ninguna manera aceptaba que entrase comida y bebida en ese espacio. La solución fue (pues no había tiempo de enmoquetar el suelo) tirar paja en el suelo, que al ser una cena medieval no desentonaba demasiado, y de esa forma pudimos ofrecer el aperitivo a nuestros clientes, que era lo importante.

Ahora os podéis dar cuenta de porqué nuestro trabajo engancha tanto. No te aburres nunca…l