Tako Away, fusión entre México y EEUU

Óscar Camacho, socio fundador de Tako Away.
Óscar Camacho, socio fundador de Tako Away.

La historia de Tako Away se remonta a casi diez años atrás, cuando sus fundadores, Óscar Camacho y Enrique Ruiz, mexicanos los dos, realizaban su primera incursión en el mundo de la hostelería con la apertura de una cafetería que, aunque todavía no tenía nada que ver con la marca, era la primera piedra para edificar un concepto que a día de hoy cuenta ya con 16 locales, el 80% en propiedad, y presencia en Madrid, Barcelona, Toledo, Valencia y Málaga.

Ana I. García

A partir de esa primera apertura, Óscar Camacho recuerda que “Ahí nos motivamos mucho porque, en ese entonces, hace nueve años, la situación económica en España estaba bien. Nos sentimos motivados para continuar emprendiendo y dedicarnos el 100% a la hostelería. Abrimos un segundo local, un bar pequeñito, y después decidimos emprender un negocio de carácter mexicano. Los dos socios lo somos. Así que lo abrimos”.

Entonces, haciendo un análisis de las ventas de lo que se ofertaba, los socios descubrieron que la mayor demanda era para los productos calificados como tex mex: “El resto de los productos más autóctonos, más puramente mexicanos, se vendía con mayor dificultad. Lo que conoce la mayor parte de la gente son los productos tex mex: fajitas, nachos, burritos y demás… Así que decidimos abrir un local que sólo ofreciera esas cosas: burritos, tacos y nachos y solamente para llevar y de servicio rápido. Eso ya era Tako Away, aunque todavía sin la imagen, sin el diseño o la estructura que tiene actualmente”, explica Camacho que añade que “era un laboratorio donde nosotros experimentábamos. Además abríamos con un horario bastante amplio, desde las 12 del mediodía a las 8,30 de la mañana, en la zona de Huertas, donde había mucha gente, mucho turismo, mucha fiesta. La verdad es que fue un concepto que gustaba mucho a la gente pero faltaba afinarlo, detallarlo”.

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Concentración

En aquel momento los fundadores de Tako Away gestionaban la primera cafetería que habían abierto, un restaurante y ese proyecto piloto de Tako Away. La siguiente decisión fue inaugurar un puesto en un mercado gourmet, donde comercializar productos más elaborados y propuestas gastronómicas provenientes de la restauración mexicana. Pero “al final nos dimos cuenta de que estábamos diversificando en el mismo sector y que eso no nos ayudaba a crecer. En hostelería, la formación del personal, la rotación que había que era alta y otra serie de factores hacían muy difícil tener varios conceptos distintos y poder controlarlos todos a la vez. Decidimos cerrar el puesto gourmet y el bar y nos quedamos sólo con la cafetería y Tako Away”, dice Camacho.

De hecho, Tako Away se convertía en la gran apuesta, dándole ya una imagen, clarificando el concepto. Todavía se mantenía sólo la línea take away abriendo desde las doce de mediodía a las siete u ocho y media de la mañana, ininterrumpidamente pero solo para llevar.

Enrique Ruiz y Óscar Camacho, fundadores de la marca.
Enrique Ruiz y Óscar Camacho, fundadores de la marca.

“Como aquí en Madrid hay mucha fiesta todos los días, la gente nos empezó a conocer bastante como un concepto para llevar. Gustaba y el público empezó a demandar un sitio donde sentarse, donde comerse un burrito tranquilamente. Eso llegó también con la transformación de Tako Away. Abrimos un segundo local y dimos una nueva imagen: en la calle Hortaleza, mucho más fresca. Suprimimos todos aquellos productos que no funcionaban y solo dejamos los burritos, los tacos, las quesadillas y los nachos; cuatro productos, esa era la carta. Y la gente lo aceptó bastante bien. Le dimos una imagen muy fresca, natural y además interesante porque el producto se elaboraba a la vista del usuario y eso también gustó. Además el precio era muy asequible”. El segundo local, en la calle Fuencarral, abría casi en paralelo. Era oficial: la cadena había nacido, con el valor añadido de que, por aquel entonces la oferta similar era muy limitada.

“En el concepto tex mex yo creo que no la había. Ahora es cuando empieza a haber más pero en ese momento éramos prácticamente los pioneros. De hecho, a raíz de este concepto han empezado a surgir otras propuestas. Algunas muy similares a Tako Away, otras más distintas, haciendo algunos cambios, pero creo que nos podemos considerar como pioneros en el concepto de fast food de tex mex: una fusión entre sabor, tradición y estilo. Nuestros productos tienen sabor a México, pero el estilo es muy americano de comer de pie, con personal uniformado, servicio más rápido: es una fusión entre México y EEUU”.

 

Expansión

Así, casi tres años después de ese giro, el concepto cuenta con 16 establecimientos y presencia en varias ciudades españolas: Madrid, por supuesto, Barcelona, Valencia, Toledo y Málaga. Ahora, además de consolidar las plazas en las que ya se está presente “vamos a llegar a más sitios. Como es un concepto nuevo y Madrid es una ciudad donde hay mucho movimiento, es más cosmopolita, más abierta a otras posibilidades de comida y demás, era lógico empezar aquí. Porque en otras ciudades, al ser un concepto tan nuevo, cuesta, los inicios son difíciles…”, afirma el fundador de la marca, que continúa: “Aunque, fíjate, en Toledo que parece que puede costar, no ha sido así, porque al final se puede considerar como parte de Madrid, una ciudad de paso obligatorio, turística. Y ¿qué pasa? Que somos uno de los primeros locales de comida, de alimentación, que está abierto hasta altas horas de la noche, así que el concepto ha gustado”.

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Pero, aunque el horario es una variable a tener en cuenta, que se mantiene en la mayor parte de los locales Tako Away, en algunos no es posible: en centros comerciales, Barcelona, o, por ejemplo en Valencia más allá del fin de semana (jueves, viernes y sábado). Así, los puntos prioritarios para el desarrollo de los futuros locales de la firma serán aquéllos que reúnan características similares a la capital.

“Es verdad que hay ciudades en las que es más fácil entrar que en otras. Puntos que nos interesan son Mallorca, las Islas Canarias y probablemente Zaragoza. Por ejemplo, Mallorca la mayor parte del año es muy turística, hay mucha diversidad de gente, vive gente muy distinta todo el año y es bastante abierta y casa con Tako Away, que es fresco, innovador y que, aunque en un principio atraía más a la gente más joven, ahora atrae tanto a los niños como gente adulta y gente mayor. Una vez que se prueba, el usuario vuelve, porque es una mezcla de sabores que sin ser muy pesados, gustan. Eso es importante para nosotros: que la gente pruebe el producto y vuelva, porque eso es lo complicado”.

Así, en el momento actual, puede considerarse a Tako Away como una empresa en plena adolescencia. Desde su primera transformación con imagen y una carta específica, han pasado más de dos años y medio, con lo que es una empresa relativamente joven. Pero “en este momento cuesta trabajo estar con los grandes y también con los pequeños. Es adolescente porque está en una etapa difícil del desarrollo: hay que tomar decisiones más importantes, cuidar la calidad de la oferta constantemente, porque a este nivel de crecimiento, cualquier error nos puede afectar más. Y también es el momento en el que podemos pasar a la etapa más grande y más importante de Tako Away”. Una etapa, dice Camacho, en la que una de las palabras claves será el concepto ‘franquicia’.

 

Franquicia

A cinco años, Tako Away crecerá, pero no sólo en cuanto a número de locales, sino como empresa, donde hay mucho que mejorar, dice su fundador, “porque queremos crecer más profesionalmente. No queremos ser la típica franquicia sin locales, sin experiencia ni controles de procesos y que no tiene la confianza del franquiciado; queremos tener esa confianza. Queremos darle confianza a los franquiciados y a la gente que se incopore a Tako Away, en que somos una empresa bien estructurada, con mejores procesos”. Y para eso, la apuesta pasa por tener una amplia base de locales propios que actualmente significan el 80% de los que están activos y que supondrán, aproximadamente el 50% de las aperturas que se realicen en el futuro.

logo-takoaway-fondoazul“Es algo de lo que nos podemos sentir bastante orgullosos, porque ahora mismo somos una empresa con el 80% de los locales propios. Y los próximos que estamos abriendo serán al 50% propios y franquiciados. Lo vamos a seguir haciendo en paralelo: hemos elegido muy bien al franquiciado, lo que no es nada fácil. Crear un concepto en hostelería, sobre todo en los procesos, el producto se tiene que cuidar bastante y nosotros hemos decidido cuidar bastante los franquiciados con los que trabajamos para hacer lo propio con el concepto de Tako Away”.

Así, explica Camacho, la marca está más interesada en franquiciados inversores que en el autónomo, aunque Tako Away, es un negocio de baja inversión y de fácil formación del personal.

“Pensamos que los puestos tenían que ser muy fáciles de gestionar, tanto para el empresario como para el emprendedor, sobre todo por la amplia franja horaria que manteníamos. Tenía que ser muy fácil gestionar las operaciones, el producto, para seguir creciendo tanto nosotros por nuestra cuenta como empresa, como los franquiciados. Además, cada vez implementamos más sistemas de formación donde es importante el conocimiento del producto, la elaboración, y los procesos internos que hay que seguir para que el cliente siempre coma los mismos productos en todos los Tako Away. Obviamente siempre estamos intentando mejorarlos”.