Nuestra libertad, nuestras empresas

Por Jorge C. Juárez,
fundador y director general de Sighore-ICS y consultor

Nos podemos hacer todos una gran pregunta: ¿Tenemos actualmente libertad? Sé que es meterse en un tema bastante delicado. Pero por ser delicado no hay que dejar de debatirlo o dar la opinión de cada uno. Pero como en su día dijo Aristóteles: “El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre”. Y si nos referimos a las empresas y más concretamente a las pymes, desde mi humilde opinión, esta libertad esta cada día más limitada.

Todos sabemos que estamos pasando una crisis terrible, pero las administraciones públicas toman decisiones muchas veces arbitrarias sin conocimiento de la realidad de la economía patria. Y que repercuten en la totalidad de la población española de una manera u otra. Llegar a una sociedad mantenida por el estado a base de subvenciones o rentas vitales, es final de la economía libre. En España quien crea riqueza y puestos de trabajos reales son las pymes, no nos engañemos esta es la realidad. Y si el Estado (incluyo gobierno central, comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones, cabildos…) solo crea trabas a las empresas, quitan las ganas de seguir en el tajo a los empresarios y de crear empresas a los emprendedores.

Estoy de acuerdo con la opinión del escritor y politólogo Juan Pina: “El llamado Estado del bienestar se ha convertido, en realidad, en el bienestar del estado. El estado despilfarra millones en todo tipo de actividades que no le son propias y contrata en nuestro nombre a millones de empleados que no nos hacen falta. Para ello nos exige pagarle en forma de impuestos un porcentaje enorme de la riqueza que producimos mediante nuestro trabajo o negocios”. Está claro que todos estamos de acuerdo en pagar impuestos por el bien común de la sociedad, que tiene que haber funcionarios públicos por este bien común, eso creo que cualquier trabajador o empresario estará de acuerdo. Otra cosa es exprimir a las empresas y, por defecto, a sus trabajadores con impuestos excesivos que coartan el consumo y la riqueza de la sociedad.

Otro tema es que, en la situación actual de crisis económica, social y sanitaria, ‘Papá Estado’ se dedique a limitar el ejercicio libre de la economía. Todos hemos estado de acuerdo en que tiene que haber unas normas para combinar sanidad y economía. Pero como dice, más o menos, un gran empresario de la distribución alimentaria de España: “Si respiramos y no comemos, nos moriremos”. Volvemos al título del artículo: Nuestra libertad, nuestras empresas. Lo que necesitan las empresas es que se les permita trabajar normalmente y poder salir de las crisis por si solas. Lógicamente deben recibir unas ayudas para subsistir, pero solo para eso, tener continuidad y ser competitivas.

Las empresas tenemos que tener la libertad de poder ejercer nuestra actividad si tantas regulaciones y restricciones. Y vuelvo a insistir, hay que combinar sanidad con economía. La libertad individual y de empresa es un bien muy preciado, mantengamos este bien y no permitamos que hagan experimentos en el nombre de todos. Temas como el bien común del mundo, los grandes salvadores mundiales y otros benefactores mundiales, creo que buscan coartar las libertades individuales y de empresa, sobre todo de la pymes. Y ellos, acaparar más poder y riqueza. Como ya comenté, es un tema escabroso, pero como dijo el escritor francés Albert Camus: “La única manera de lidiar con un mundo sin libertad es llegar a ser tan absolutamente libre que tu misma existencia sea un acto de rebelión”. Ahí lo dejo, que cada uno saque sus conclusiones.